1. Annya Alyssa, mi nueva identidad


    Fecha: 17/11/2021, Categorías: Gays Autor: Sasha Slut, Fuente: CuentoRelatos

    ... por mi entrepierna según caminaba hacia las tiendas. Pero estuvo muy rico y era mi última oportunidad para descargar mi leche, pues de regreso a casa, debería colocarme el cinto y guardar la llave en una cajita que me entregó el señor al acabar el sexo, con un candado pero sin llave. La llave la tenía mi Dueño.
    
    No apagué mi ardor durante el coito, no me corrí y sí lo hice en casa, sola y excitada con la ropa que me la probé, el plug con el que me masturbé el culo aún con brotes de semen y fueron seis pajotes casi seguidos antes de la hora fijada por mi Señor para ponerme el cinto, cerrar el candado, meter la llave en la cajita, cerrar el otro candado y olvidarme para siempre de mi minúscula virilidad y pasar a ser de propiedad de un hombre tan bello como exigente. La cita era el viernes 4 de septiembre de 2020 a las 14:00. A partir de ese momento y al cruzar el umbral de su puerta, ya no podría dar marcha atrás.
    
    Mi inexperiencia con el cinturón me jugó una mala pasada. A partir de las nueve de la noche en punto debía estar con el cinto y el plug colocados para enviarle una fotografía a mi Amo. Me masturbé por sexta vez y daban ya las ocho y cuarenta y cinco. Estaba tan excitada por todo aquello que me las ingenié para eyacular en mi boca, me encanta el semen. Lo hice, corrí al baño, me duché y ya limpita, me coloqué el estuche en mi verga dormida, cerré con decidida intención el candado y guardé la llave, cerré el candado y mi alivio fue tal, que recordé no haber hecho ...
    ... pis antes. Era tarde. Fui al baño y quise hacerlo de pie. Lo eché todo a perder. Mear sentada es delicioso. Es como saberse femenina y lo haces tan conscientemente que hasta rompes un trozo de papel para limpiarte como una chica. Dormí plácidamente y mi Amo me envió un gif de felicitación por ser tan buena chica y obedecer sus órdenes.
    
    Desperté a las ocho y vi un mensaje de mi Amo. Me ordenaba adelantar dos horas la entrada a su casa. A las doce en punto estuve llamando a su puerta, nerviosa, temerosa pero muy excitada y vestida como una princesa de alquiler. De hecho el taxista que me llevó quiso follarme pero tuve que negarme en redondo pues no podía llegar sucia y menos usada. Pagué y al bajar el plug me taladró con tanto esmero que tuve una mínima erección pero muy dolorosa al estar con el cinto. El taxista se me quedó mirando y se apresuró a darme su número en un papel. Sería el primer macho que llamaría al acabar el adiestramiento, con seguridad.
    
    Al verlo, desfallecí. Me tembló todo el cuerpo y trastabillé con los tacones. Era el Hombre de mis sueños. Me envió una sola fotografía y no se le apreciaba bien. Es bello, precioso diría. 54 años, maduro hecho a fuego lento, cano, gafas, alto y corpulento, manos enormes. Lo primero que me hizo fue romperme el culo. Nada más llegar.
    
    Sus 24 centímetros de verga me batieron las entrañas hasta lastimar mi recto y sacarme lágrimas de dolor. Lloré, sí, de dolor y de felicidad. Sentir eso tan duro en mis entrañas me motivó ...