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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (6)
Fecha: 19/11/2021, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
Con un ojo abierto y restos de saliva caliente por sus labios, Sergio comenzó a desperezarse. Hizo crujir sus huesos estirándose como un gato y de un salto, gracias a la energía de la juventud, se levantó de la cama, acercándose con paso perezoso al gran ventanal por donde la luz se introducía. Apoyado en la ventana, observó cómo los rayos del sol golpeaban en el agua recreando una gran masa de cristal, “tiene que estar calentita, en su punto” pensó. No pasó desapercibido para él, que en pleno jardín sobre una tumbona, su tía estaba leyendo lo que parecía una revista. Se había vestido con un bikini que sin duda le quedaba mejor que el bañador de su sobrino. El atuendo lo coronó con una pamela para evitar rayos del sol y como guinda del pastel el cóctel que había dicho que se iba a tomar, mujer de palabra. Sergio sonrió con cierta ironía, lo primero que le vino a la mente era una de esas escenas de una película para adultos. Una mujer madura se encuentra dorándose al sol, cuando el joven jardinero hacia acto de presencia y… lo demás es historia. La sonrisa pícara de su rostro, se comienza a desvanecer cuando comprueba que la escena que recrea en su mente no cesa, sino que se retroalimenta. Tiene que sacudir su cabeza como un cachorro mojado para alejar ese pensamiento, “¿a qué ha venido eso?” pensó con cierta sorpresa. Sabe muy bien que no es una mujer cualquiera… ¡Es su tía la que está abajo! Lo malo de todo eso era que mientras su cerebro proyectaba unas ...
... imágenes muy vividas su mano con total involuntariedad, se dirigía a su entrepierna con ganas de amasarla fuertemente. Aunque peor era… que esa zona, había agrandado considerablemente de tamaño. Alejándose de la ventana, evitó seguir pensando de esa forma y colocándose el bañador percibió el pequeño bulto que no disminuida en su entrepierna. Decidió mejor esperar un rato y enfriar del todo la zona antes de bajar donde su tía. No tardó en conseguirlo y con la certeza de que todo estaba como debía estar bajó y salió al jardín. —¿Qué tal, tía? ¿Se está bien al sol? —No lo sabes bien, ¿vienes a acompañarme? —asintió— tómate algo si quieres, tienes un mini bar en la cocina. —No gracias, no me gusta beber si no estoy de fiesta, soy raro. —Lo que quieras, cariño —poniéndose las gafas de sol— entonces disfruta del sol. —Tú ya estás bien morena —matizó el joven sentándose en la otra hamaca. —Si hay sol, no hay día que no baje a relajarme. —Yo también lo haría, te envidio. Cogió un poco de la crema solar de Carmen para esparcirla por su cuerpo, mientras la mujer sorbía de su copa. —¿Qué sueles hacer en el día a día? —Pues un poco de todo. Si no es verano, pues voy a la compra, hago la comida, me veo alguna película o serie que me guste, salgo con tu tío a tomar algo y si no está, quedo con las amigas. Si hace bueno, le dejo hacer esas tareas más a Sol. La ayudo un poco, pero a las mañanas bajo al sótano donde tenemos un pequeño gimnasio. Hago algo de deporte ...