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El mecánico
Fecha: 22/11/2021, Categorías: Gays Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... supuesto un bulto considerable en su entrepierna, lo suficiente para que mi imaginación se recreara en él. Yo volvía salir a la calle, menos mal que tenía la distracción de mi inseparable móvil. Miraba instagran, contestaba algunos WhatsApp, llamaba a mis compañeros y por supuesto atendía a mis seguidores de Grindr, concretamente a mi último ligue. Un cincuentón casado que la noche anterior me dio una follada de película. - Nena, papi se ha quedado con ganas de más, quiero repetir. – me decía por Grindr el cincuentón. - Mi culito también está hambriento de polla cariño. – le contestaba, adjuntándole alguna fotito de mi culo que tenía en el archivo. Me considero un chico atractivo, algo afeminado si me sale mucha pluma, de piel clara y suave, depilado de arriba abajo. Castaño de pelo, algo rizado, ojos cafés y labios carnosos. Siempre suelo ir con ropa ajustada, me gusta marcar cadera y glúteos. Ese día llevaba unos jeans pitillo por encima de los tobillos y camisa de mangas cortas. El tiempo pasaba y me empezaba a desesperar, la pieza hacía un rato que había llegado pero el mecánico seguía allí trabajando en mi coche. Yo ya había agotado todos mis pasatiempos y me empezaba a entrar la prisa por tener mi coche y volver a la normalidad. Deambulaba por el polígono dándole vueltas al taller. Me disponía a entrar y ver que le faltaba cuando me topé con aquella estampa… ohh cielos. Me quedé en la puerta observando sin hacer ruido, junto a mi coche estaba Jairo de ...
... pie, en una de sus manos llevaba una prenda mía que se llevaba a la cara y la olía, y con la otra mano se sobaba el paquete enérgicamente. Me vino a la mente porqué tenía esa prenda mía, mi tanga negro de encajes, me lo había puesto la noche anterior a petición del hombre con el que quedé. Habíamos follado en mi coche y se me debió quedar allí. Creía que se lo había quedado el cincuentón como recuerdo mío, pero estaba claro que no. El mecánico no paraba de restregárselo por la cara y esnifarlo como si de una droga se tratara. Aquello le estaba poniendo a mil, su paquete era toda una tienda de campaña. Y a mí me estaba dando un morbo increíble. - ¡Oiga! ¿Se puede saber qué hace con eso? – le recriminé para ver como actuaba. - Per..dona.. yo no..no sabía.. lo encontré ahí tirado. – tirando de nuevo el tanga a la parte de atrás del coche. - Es usted un cerdo, vaya pervertido. – recogiendo el tanga y guardándomelo en el bolsillo. - Perdona tío, no se lo digas a tu parienta. – me decía avergonzado. - ¿Qué parienta? El tanga es mío. – le aclaraba. - ¿Tuyo? Puaaff que asco colegaa… si eso es ropa de tía. – me recriminaba con cara de asco. - Y de tíos también, pero vaya que no te tengo que dar explicaciones. – no quería discutir. - Joder, y yo me lo he pasado por la cara, ¡y me olía a coñito! – me recriminaba ahora él. - Eso te pasa por coger lo que no es tuyo…pero vaya, que se te ha puesto dura como un poste. – señalándole su bulto. - Puuff tío es ...