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Un macho maduro en un sauna en Australia (1)
Fecha: 02/12/2021, Categorías: Gays Autor: bogota_nuevo, Fuente: CuentoRelatos
... estaba colgado como en un columpio, con las manos y las piernas amarradas y abiertas esperando quien se lo culeara. Llegamos al cuarto, bastante pequeño y oscuro el cual tenía una colchoneta sobre una piedra. Yo estaba temblando mucho. Alan me pregunto si estaba bien, le respondí que si con la cabeza, lo que le dio pie para continuar. Se unto lubricante en sus manos, del que está disponible en el cuarto. Se sentó en el borde de la cama, y me puso a mamar. Estaba disfrutando de la sensación de estar entre las piernas de un macho, cuando sentí sus manos embadurnándome de lubricante mi ojo del culo. A él no le importaba si me dolía o no, me metía los dedos de una forma brusca y jugaba con mi esfínter como quería, era rudo, pero era obvio que quería asegurarse que estuviera lo suficientemente dilatado. Me tenía abierto, me habría metido tres o cuatro dedos, no lo sé, y me puso en 4 sobre la colchoneta. Yo pensé que ya me había llegado la hora, pero me dio en beso negro más rico que he recibido. Literalmente sentía como su lengua entraba y salía de mi culo y como rozaba mi esfínter, me daba escalofríos y me hacía temblar las piernas. Mientras me comía el culo con su boca, el me pajeaba, sin embargo, como estaba tan arrecho, yo le quitaba la mano para que no me fuera hacer llegar. Finalmente, hizo que con mis manos separa mis nalgas y me metió nuevamente varios dedos. Me dio 4 palmadas muy fuertes en cada nalga demostrando quien era el que mandaba. Me tenía listo, obediente, ...
... arrecho y con el culo palpitando pidiendo verga, tal como todo macho activo desea tener a su presa. Además, ambientado por los sonidos y los gemidos de otros que estaban viviendo la misma suerte. En la misma posición, en 4, Él se puso entre mis piernas listo para clavarme, yo, con mi cara y hombres pegados a la colchoneta y con mis manos separando mis nalgas, sabía lo que venía. Se puso el condón, lubrico nuevamente mi culo y de un empujón me metió la cabeza de su verga, le me decía cosas que yo no le entendía y yo trataba de decir que fuera despacio, ni él ni yo entendíamos. Me cogió de las manos empujando hacia él lo que levanto mi cara y empezó a darme verga, yo le suplique que parara porque era un dolor inmenso, pero él ni se inmutaba. Sentía como su verga se abría espacio en mi interior, cada empujón era el dolor de mis órganos acomodándose a su tamaño. Pude zafarme y me quité, pero él no estaba dispuesto a parar en ese momento. Se acostó en la colchoneta boca arriba y me dio indicaciones para que lo cabalgara, quería que yo controlara la profundidad de la penetración. Me senté encima de él y lentamente fui cayendo sobre su pedazo de carne, era igualmente dolorosa, pero estaba vez yo paraba por momentos para irme acostumbrando. Cuando sentí que ya toda estaba adentro, fui consciente de lo que estaba sucediendo, tenía 23 cm enterrados en mí. Eso me transformo, el dolor fue disminuyendo y yo me fui soltando, empecé a aumentar el ritmo y a disfrutar cada centímetro, puse ...