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Con el pibe de la Terminal de Córdoba
Fecha: 10/12/2021, Categorías: Gays Autor: pibecba, Fuente: CuentoRelatos
... nada, toque su panza, estaba bien marcada, toqué su pecho y sus tetillas que estaban súper duritas, le dije "Tenés frio" y me dijo que un poco, me acosté encima de él y comencé a lamer sus tetillas, comenzó a aflojarse un poco y a respirar un poco más agitado. Mi ombligo rozaba su pene bien erecto y duro y mientras lamia su cuerpo acariciaba su miembro y testículos, él solo hacia pequeños suspiros. No aguanté más y me bajé a chupárselo, no era muy grande, era fino y un poco torcido hacia su izquierda pero cuando tiré de su piel para chupar su glande, éste ya estaba empapado de su líquido pre seminal, un sabor saladito y delicioso y un tamaño para poder chuparlo hasta el tronco sin provocarte arcadas. Lo chupé no sé cuánto tiempo, chupé sus huevos, le levanté las piernas lo más que pude y lamí su ano. El dejaba que hiciera en él todo lo que yo quisiera, los primeros segundos con un poco de vergüenza o timidez, después, se dejaba llevar y disfrutaba. Me dijo, ahora me toca a mí, y me hizo acostarme boca arriba, comenzó a lamer mi verga hasta que la metió a toda en su boca, me masturbaba con su mano y me la chupaba al mismo tiempo, bajaba hasta mis testículos y volvía a subir recorriendo todo el tronco. Estuvo también un muy buen rato hasta que le dije que quería ...
... estar dentro de su cola, quería acabar dentro de esa cola pequeña perfecta. Me dijo que íbamos a probar, pero que mi verga era muy gruesa y no creía que iba a poder aguantarla. Se sentó arriba mío y mojo mi verga y su cola con bastante saliva, apuntó mi verga a su culo y comenzó a bajar lentamente mientras respiraba con rapidez, yo sentía como mi glande intentaba abrirse paso en ese culito tan estrecho, él me apretaba la pija con fuerza para que no se doble y seguía insistiendo. En un momento el glande entró y un gemido de dolor se escuchó en la habitación, había pasado la cabeza, pero a medida que el resto iba entrando dentro suyo el dolor se le hacía insoportable, se notaba en su rostro. Dos centímetros después, más o menos, me dijo “no puedo más, perdóname, me duele muchísimo”. Hasta ahí llegamos, sacó mi verga de su cola y se quedó arriba mío rozando nuestros miembros, después nos masturbamos mutuamente hasta que acabamos los dos; Al final nos acostamos y dormimos hasta la mañana siguiente. A la mañana siguiente le di plata para el colectivo y lo saqué medio a las corridas, no por deshacerme de él, sino por mis vecinos chusmas que no quieren perderse de nada. Nunca más lo vi y olvidé su nombre, tampoco le pedí su teléfono, espero que algún día lea este relato.