1. Madre culona follada por sus siete hijos


    Fecha: 20/12/2021, Categorías: Incesto Autor: Sa02, Fuente: CuentoRelatos

    ... él lo supiera para que firmarán contratos con él, a sus cinco socios para que siguieran colaborando, haciendo tríos con sus mujeres además, al inspector de Hacienda, a dos jueces y a todos vuestros tíos, incluidos mis hermanos.
    
    -¡Mamá eres una auténtica zorra! -gritó el mayor corriéndose al sacarla de su coño.
    
    -Y vuestro padre un puto pagafantas.
    
    -Agh, me toca el coño -dijo el mayor.
    
    -Y a mi la boca.
    
    -A mí déjame con sus tetas.
    
    -Carlos, ¿te nos unes? -me preguntó uno de ellos.
    
    -Sí, claro y me pongo de pie y camino hasta una de las manos de mi madre.
    
    Ella me miró enojada, aunque luego, resignada, me empezó a pajear con sus manos de uñas de gel. Todos nos pusimos nuevamente a usar el cuerpo sudoroso de nuestra hermosa madre. Se la sacamos y se la metimos sin descanso, nos hacemos pajear por ella, la follamos probándole todos los agujeros y nos terminamos vaciando adentro.
    
    Un momento después, al acabar, todos nos quedamos contemplándola desde mi escritorio.
    
    -Bueno, hasta la siguiente vez ya estaréis todos satisfechos, me imagino... -dijo mi madre.
    
    -¿Cuándo volverá papá? -preguntó el mayor.
    
    -Mañana por la tarde.
    
    -¿Os apetece darle un bukakke adicional a mamá?
    
    -¡Sí, bukakke! -exclamó uno de ellos volviendo a ...
    ... pajearse.
    
    -¡Vamos a soltarle nuestras corridas todos a la vez!
    
    -¡Sí!
    
    Me puse a tocarme otra vez. Mi hermano mayor se la metía por la boca a mi madre. Y otros dos la tenían en el suelo pajeandoles las pollas. Me acerqué con mi polla y la metí junto a la de mi hermano mayor en la boca de nuestra madre.
    
    -Esperad, que donde caben dos caben tres -dijo otro de nuestros hermanos y la metió en la boca de mi madre.
    
    Mi madre se trataba nuestras pollas como podía con los ojos llorosos.
    
    Al rato, todos nos separamos de ella. Algunos de mis hermanos se aguantaban las ganas de correrse. Yo me seguía pajeando.
    
    Mi madre estaba con su hermosa cara de labios gruesos operados y sus tetas naturales grandes, rodeadas por nuestras siete pollas duras.
    
    Mi hermano mayor empezó a hacer la cuenta atrás.
    
    -Tres, dos, uno.
    
    La puerta se abrió de repente.
    
    -Cariño, ya estoy en casa.
    
    Los siete nos corrimos a la vez en toda la cara, el pelo y las tetas de nuestra madre. La dejamos embarrada completamente de semen.
    
    Miramos hacia nuestro padre. Estaba confundido, con un ramo de rosas en las manos.
    
    -Ah... Pero... ¿Seréis hijos de puta?
    
    Le solté la última descarga que me quedaba en la polla a mi madre.
    
    -Al parecer sí -respondí- Pero tiene sus ventajas. 
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