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Incestos en cadena: Padre e hija
Fecha: 20/12/2021, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
-Papá. ¿Sabes que me dijo mi amiga Merchi? -¿Qué te dijo, cielo? -Qué si a una chica le comen bien el chochito y se corre después casi no le duele al desvirgarla. -No sigas por ese camino. Rosa, que era una joven de 18 años, alta, de cabello corto, ojos marrones, con un cuerpo de escándalo, y que en aquel momento estaba en vaqueros y camiseta blanca sentada enfrente de su padre con las piernas cruzadas en un sillón, le dijo: -Estamos solos en casa. Nadie más que tú y yo sabremos que lo hicimos. Desvírgame. Aquella conversación ya la habían tenido, por eso a Roque no le extrañó, y le dijo: -A ver si te queda claro de una vez por todas, Rosa. Antes de hacerle daño a tu madre me la corto. Rosa fue a su lado, puso su cabeza en el pecho de su padre, y le dijo: -No te creo. La cabeza bajó, se apoyó en su regazo y sobre la polla. -Ya la tienes gordita. La quitó de encima. -Ya es hora de que te vayas para la cama. Rosa siguió con la misma música. -¿Ven conmigo, papá? -Vete para cama y déjate de tonterías. Rosa se levantó del sillón, estiró los brazos hacia arriba, y dijo: -Uuuum. ¡Qué ganas tengo! -Y yo también, pero de mear. Roque se levantó del tresillo y fue al servicio. Al cogerla polla para mear se le puso dura, y dijo para si mismo: -Joder qué ganas me entraron de correrme. Rosa, mientras su padre se debatía entre si menearla o no, sacó del bolsillo del pantalón una pastilla de viagra china que le había dado su ...
... amiga Merchi, se la echó en el brandy que estaba tomando, revolvió con un dedo y después se fue para su habitación Roque, un cuarentón, alto, doble y de buen ver, al volver del servicio llenó la copa de brandy, echó un buen trago y volvió a mirar la película que estaban dando en 13 tv: Centauros del desierto. Tiempo después sintió cómo se le iban calentando los huevos y acto seguido su polla se le puso con una dureza cómo había tiempo que no se le ponía. Volvió a hablar solo. -Esta golfa me trae de calle. Estaba a punto de ir a la habitación de su hija cuando volvió Rosa a la sala. Traía puesto un picardías de seda transparente cortito que dejaba ver sus largas y finas piernas, su coño depilado y sus redondas y medianas tetas con areolas rosadas y gordos pezones. Le dijo: -Necesito tu polla dentro de mi coñito, papá. Se sentó de lado sobre sus rodillas y quiso besarlo. A punto estuvo de comerla viva, pero giró la cabeza y se hizo el duro. -A ver, hija. ¿No ves que no puede ser? Amo a tu madre. -No te estoy pidiendo que te cases conmigo, papá. -No entiendes. -Entiendo que estás empalmado y que yo tengo unas ganas tremendas de correrme. Le dio un beso con lengua y salió el diablo que había dentro de Roque. -¡Tú a mí no me jodes la vida, mocosa! La puso sobre sus rodillas y le dio con ganas con las palmas de sus manos. -¡¡Plas, -ayyy-, plas, -ayyy-, plas...!! Rosa lo iba a poner a mil a decirle: -¡Me encanta! -¡¿Qué?! -Que me ...