-
Mario (03 de 22): Marcos mi primo
Fecha: 23/12/2021, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... las llaves para abrir la puerta. Al principio me asusté, el cuerpo del abuelo permanecía entre la puerta de la sala y la cocina, tirado en el suelo y envuelto en vómito. Corrí espantado y me arrodille sin darme cuenta de que lo hacía sobre su vómito. -¡Abu, abu, estás bien? -giré su cara hacía mí y noté que estaba caliente. En principio no era algo grave, me levanté y llegué hasta el fregadero, cogí un paño y lo humedecí, para volver a arrodillarme y ponérselo en la cara limpiándole los labios, luego le golpeé con suavidad la mejilla. -¡Despierta abu, despierta! -antes de que abriera los ojos sentí su mano agarrotada sujetándome la muñeca. -¿Qué haces ahí mirando? ¡Ayúdame! -para mí era difícil levantarlo, pensé en llamar a Migue para que me ayudara, o inclusive a su padre, desistí al pensar en los gritos de mi amigo y que su padre me mandaría a la mierda. -Cógeme del cuello abu y haz fuerza. -ya lo tenía sentado con la espalda contra la pared. miré horrorizado toda la suciedad esparcida por el suelo. Primero tendría que limpiar todo aquello, desnudar al abuelo y limpiarlo antes de llevarle a su habitación, o mancharíamos toda la casa haciendo insoportable estar por el olor. Lloraba de rabia mientras arrodillado recogía el agrio devuelto, olía a rayos y abrí las ventanas para que entrara aire fresco, maldecí que no estuviera mi primo para ayudarme. Limpié el suelo y volvía a tenderlo en él para quitarle la ropa mientras él se quejaba y maldecía que ...
... nadie le atendía. Las lágrimas no me dejaban ver en algunos momentos pero conseguí dejarlo desnudo totalmente y lo limpie con una esponja, lentamente mientras lloraba impotente. A pesar de no tener mucha carne el abuelo pesaba una tonelada, su fibroso cuerpo pesaba como si fuera de plomo, entonces, por primera vez, me di cuenta de que el abu tenía un cuerpo que debió ser bello en su día y muy varonil, estilizado y aun conservaba el six pack, velludo en toda la superficie, le sujeté el pene flácido y largo como un pellejo para limpiárselo, y los testículos en la bolsa blanda y suave con pelos por todas partes. Con dificultad lo arrastré hasta su habitación y lo subí a la cama, le puse una sábana que lo cubriera y comencé a recoger la ropa para lavarla. En los bolsillos no tenía un solo euro, solo un papel de reconocimiento de deuda fechada esa misma noche, y su móvil de otras épocas que solo servía para recibir y hacer llamadas. Lo dejé sobre la mesilla y comencé a trabajar volviendo a limpiar aquel desastre. Terminé horas después rendido y agotado, el ano continuaba doliéndome, pensé que algo tenía mal, no me atrevía a ir al aseo, ni a tocármelo. Me tumbe un rato para recuperarme y desperté con los gritos que llegaban de la habitación del abuelo, eran las siete de la tarde. -¡Mario, Mario! -llegué corriendo, el abuelo estaba de pie al lado de la cama totalmente desnudo, parecía que no hubiera sucedido nada y lo pasado unos horas antes fuera una pesadilla. -¿Dónde ...