1. Cogí por el culo a mi suegra


    Fecha: 24/12/2021, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos

    ... el otro extremo, puse sus piernas sobre mis hombros y, poniendo de costado su hilo dental, comencé a sopear su ya muy húmeda vagina. Chorreaba, sentía todo su sabor de hembra en mis labios y lengua. Era delicioso sentir como palpitaba mientras la exploraba y más como inhibía sus gemidos para evitar despertar a su hija, mi esposa.
    
    La sopee hasta que tuvo un orgasmo intenso, delicioso sentir como se contraían sus labios con mi lengua dentro. Sin darle tiempo a reaccionar, le “ordené” y la ayudé a darse la vuelta, dejando su culo al aire. Había llegado con algunos lengüetazos a su ano dilatado y vibrando, pero me había concentrado, esa primera etapa, en su coño jugoso. Sabía que su culo era experto y muy tragón. Mi lengua lo había descubierto ya.
    
    Puesta en cuatro patas, me dediqué a lamerle el culo. Claramente un culo muy muy usado, no sólo por mi suegro. Un culo tragón y deliciosamente inquieto. En mucho menos tiempo que con su coño, tuvo un segundo orgasmo con mi lengua dentro del mismo. Pudo contener medianamente bien sus gemidos, pero no un pequeño grito que tuvo al llegar.
    
    Ella ...
    ... estaba jadeante y, por segunda vez, sin darle tiempo a la reacción, tomé la iniciativa. Subí al sofá y con ella aún en perrito, comencé a cogerla por su chorreante vagina. Pero estuve muy poco tiempo allí, era obvio, que me estaba entregando su culo, que quería ser cogida por el culo, que su culo necesitaba verga, más que su vagina jugosa.
    
    Entre en su culo. Sin ningún roce. Sin complicaciones. A sus poco más de 40 años, tenía el culo dispuesto a comer verga sin oponer ninguna resistencia ni fricción. Tras unos minutos montándola en perrito, le tocó tomar la iniciativa. Se dio vuelta, se acomodó con las piernas sobre mis hombros y me entregó el culo en esa deliciosa pose, que me permitía ver su cara de mañosa cachera.
    
    Intenté besarla y no me lo permitió. No insistí. Sólo seguí cogiéndola por el culo, lo más profundo que mi verga entraba. Cuando ella lo contraía en un nuevo orgasmo, nos vinimos juntos. Se acomodó el hilo dental, que nunca se lo había sacado. Se colocó el pantalón de pijama. Me dio un beso en la mejilla, me dijo “buenas noches querido yerno” y fue a su habitación a dormir. 
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