1. ¿Te he contado mi primera vez?


    Fecha: 08/01/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... ningún impedimento para que las cosas siguieran como estaban y el grupo entrara y saliera y fuera a la playa o al parque o a montar en bici.
    
    Así que nosotros seguíamos a lo nuestro, con la diferencia que tanto en Madrid como en Almería, después de la cena, no había playa. Como mucho había bajarse un rato al banco de enfrente, pero eso le restaba mucha intimidad a la noche. Pero ya llegaría Roquetas…
    
    Una de las cosas que hacíamos estando allí era acompañar al padre de Laura y LuisMi cuando iba a alguna de las fincas de su jefe, unas tres o cuatro veces por semana. Le ayudábamos un poco con los quehaceres de allí y luego disfrutábamos de un rato de estanque de agua, hasta la hora de comer, que volvíamos a Almería, para bajar a la playa después de la siesta.
    
    Y como iría el tema de la vigilancia maternal, que en un momento dado Pepe me preguntó que qué había hecho, que Mara me miraba mucho. Y con cara de inocente, le decía que nada, aunque yo pensaba que era porque me había pillado espiándole las ingles en más de una ocasión… Ni imaginarme que Laura tuviera algo que ver.
    
    Con LuisMi mantenía la misma rutina que con Pepe, hablar de sexo mientras cada cual se hacía sus manualidades, pero claro, sin incluir a Mara, como es lógico, aunque le contaba la de cosas (tres que sabía, mi cultura sexual era totalmente nula) que le haría a la Señora Marga, a quien él mismo tuvo ocasión de ver en Madrid, y éramos muy cuidadosos con tirar todo el papel higiénico con las corridas, ...
    ... en alguno de los paseos nocturnos hacia el lavabo. Pero claro, ningún crimen es perfecto, y una noche que hubo tormenta de aire, cerramos la ventana mientras durara lo grave, y nos quedamos dormidos antes de volver a abrir, con lo que el olor a semen no debió irse del todo, y debía quedar algún retazo cuando Mara entró ese día a llamarnos para levantarnos e ir con su marido a una de las fincas.
    
    Ella me zarandeó un par de veces, y me dejó, y yo me quedé sin estar despierto ni dormido, en ese momento del despertar que no sabes si oyes o si entiendes, para ir a por LuisMi, al que urgió entre susurros a levantarse sin hacer ruido, y dejarme dormir, que era mucho madrugón para mí. Ni idea de que pasó, porque yo estaba otra vez frito.
    
    Desperté despacio, extrañado, saliendo del sueño como todas las mañanas, sin tener consciencia de los pensamientos que había en mi cabeza, y notando la clásica mañanera, esa tumescencia que sufrimos los varones casi cada despertar, a veces tan grande que es dolorosa.
    
    Pero algo era distinto. Cuando yo me eché mano al empalme, ya había otra mano en mi rabo. ¡Joder, que susto! Si alguna vez te has asustado en ese momento de tinieblas que es el despertar, sabrás lo que te cuento. Se me bajó todo, y el corazón casi se me sale por la boca, se me abrieron los ojos como paelleras de 20 raciones y me quedé quieto y agarrotado como una estatua.
    
    No podía creer lo que llegaba a mi cerebro, una imagen en semipenumbra de Mara sentada en el borde de mi ...
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