1. ¿Te he contado mi primera vez?


    Fecha: 08/01/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... ¡Mara me ha hecho un pajote! No he aguantado más que treinta segundos o menos, pero ha sido brutal… Mi primera paja con mano ajena, y ha sido ella…. ¡Joder, viva mi suerte!
    
    -Nada de volver a dormirte. Arriba y a la ducha.- Me dice desde el pasillo. Habrá que obedecer.
    
    Durante unos días, no pasa nada. Ella me trata igual que antes de cascármela esa mañana. Yo por mi parte, evito mirar a Laura con deseo o dejar mi vista fija en sus atributos femeninos. Controlo porque sé que Mara vigila, que está pendiente por si incumplo mi promesa.
    
    También me he fijado que cuando me pilla mirándola a ella, lo cual es posible que de forma inconsciente sea más frecuente, baja rápido la vista, y abre un poco más las piernas, muy despacio, y se pone a leer una revista. A veces, cuando la vista se me escapa hacia ella, es ella la que me mira, dejando un segundo sus ojos en los míos, y siguiendo a lo suyo.
    
    La de pajas que me he cascado desde aquella mañana, rememorando ese glorioso momento, han sido incontables. Lo de secarse la médula por masturbarse ha quedado demostrado que es totalmente falso, por la vía de la experimentación. Es una, y otra, y otra, y todas pensando en su mano, en su trabajo sobre mi polla, en su mano llena de semen, en sus dedos jugando con la corrida…
    
    Ha pasado una semana. Me despierta una mano que me acaricia el pecho y la cara. Me sobresalto de nuevo.
    
    -Siempre que entro a despertaros estás así- me dice Mara, mientras toca mi erección matutina. No digo ...
    ... nada, estoy conteniendo la respiración al notar su mano otra vez.
    
    -¿Los jovencitos no tenéis freno, o qué?- Juega con mi rabo. Creo que voy a correrme a la de tres.
    
    Me suelta la polla y baja mi pijama corto, hasta sacarlo por los pies.
    
    -He visto que estás siendo cumplidor- Me sigue acariciando, yo no consigo saber qué hacer, solamente intento respirar y no dejar que la vida se me vaya por el capullo, que está a punto de estallar.
    
    -¡Pero a Mamá la miras mucho, pícaro! No me irás a decir que te gusta una gallina vieja, ¿verdad?
    
    -No eres vieja- logró articular. Y veo que ella sonríe. Mara vuelve a cogerme el rabo y lo menea.
    
    -Si lo soy. Pero me he perdido muchas cosas. Es el problema cuando a alguien le gusta ir al grano y liquidar pronto, al muy gañán- Ni sé de qué habla, ni sé si tengo que contestarla. Solo me importa que está empezando otra paja, aún de forma suave y lenta.
    
    -Todo esto será un secreto, si quieres tener más. Y sé que quieres tener más, que me echas unas miradas guarras que me calientan mucho.- Se ha ido recostando hacia mi. Me da un beso en la frente.
    
    -Y vamos a probar cosas, a ver si son como me cuenta mi hermana- Y me da un piquito, y luego otro, y luego deja los labios un poco más sobre los míos. Su mano sigue en mi polla, despacio, empujando hasta la base y luego tirando hasta querer arrancármela. Y me abre la boca con su lengua, que sabe a café y a cigarrillo, y que a mí me provoca hambre de correrme.
    
    Me lame la lengua, me la ...
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