1. Uf, esa boda


    Fecha: 13/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Dark knight, Fuente: CuentoRelatos

    ... un leve contacto en mi pierna, casi imperceptible y supuse que Magda se había cambiado de posición y había tocado ligeramente mi pierna. Iba a mover mi pierna mas alejado de ella cuando volví a sentir el contacto leve. Su marido seguía distraído, mas borracho cada vez y la gente a nuestro alrededor se había empezado a retirar. De reojo, miré a Elena que seguía absorta en su teléfono y finalmente posé mi mirada en el rostro de Magda que parecía mirarme de forma enigmática. Dejé mi pierna en la misma posición y sentí ese nuevo roce de lo que parecía ser su pie en mi pantalón. Con discreción, moví mi pie hacia ella y me encontré con el suyo. Ninguno de los dos hizo intento por retirarlo y ninguno demostró alguna emoción en el rostro.
    
    Un poco mas envalentonado, seguí moviendo mi pie en su dirección. La sensibilidad a través de mi zapato era nula así que decidí cambiar mi juego ahora que sabía que ella también estaba participando. Me aproximé al borde de la mesa y metí mis brazos entre mis piernas por debajo del mantel. Para un observador casual parecería que estaba meditando o en posición de descanso, aunque muy poco habitual. Lentamente moví mi mano derecha por debajo del mantel hasta que pude acariciar lo que parecía ser su rodilla. Esperé una eternidad con mis dedos rozándole su piel ligeramente para retirar mi mano en caso de que hubiera equivocado las señales, pero de nueva cuenta, no se quitó. Esta era la señal que necesitaba y, estirándome un poco más, logré acariciar ...
    ... su pierna un poco arriba de la rodilla. Era lo mas que me podía estirar sin levantar sospechas, pero con eso bastaba para que mi pene dejara de quejarse bajo mi pantalón. Empezamos a hablar de cosas triviales, detalles de nuestra niñez a la vez que Elena pretendía que nos escuchaba y Julio, bueno, continuaba siendo Julio. Así duramos un poco mas de 5 minutos hasta que mis manos empezaron a perder sensibilidad. En un punto, Elena se levantó y me comentó que se sentía mareada y que saldría a tomar un poco de aire. Le propuse acompañarle, pero se negó diciendo que no era necesario.
    
    Durante este intercambio, Magda movió su silla hacia adentro de la mesa y su pierna se desplazó por mi mano hasta que esta quedó justo encima de su entrepierna. Un poco sorprendido pero manteniendo mi misma cara sonriente empecé a acariciarle su vagina por encima de su ropa interior. Parecía que estaba usando una tanga y a sus extremos se sentían los vellos de su pubis mojados por la excitación. Como pude moví un poco mas mi mano y mi dedo rozó sus labios hinchados y húmedos. Magda apretó los labios ligeramente para no dejar escapar un gemido pero me sonrió como invitándome a continuar con mi encomienda. Le empecé a acariciar el clítoris con mi dedo en un frenético movimiento que solo ella y yo podíamos notar. Julio balbuceaba algo relacionado a las canciones que cantaban antes contra las de ahora con voz pastosa mientras su esposa disfrutaba de lo lindo a medio metro de él, con el dedo de su primo ...
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