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¡Mira cómo me corro, papá, mira mira!
Fecha: 16/01/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... me dio la cuchara de palo y le largué. -¡Plas! -¡Aaaah!- ¡Plas! -¡Aaaah! Laura gemía en vez de quejarse. Lorena me dijo: -¡Qué puta nos salió la cabrona! -¡Plas! -¡Aaaah! ¡Plas! -¡Aaaah! Lorena le abrió las nalgas, le lamió el ojete y yo le volví a dar. -Plas plas plas! ¡Ooooh! Le metió el vibrador en el coño y le dio marcha al mando a distancia. Laura se volvió loca: -¡Putas! ¡¡Me vais a matar de gusto!! Le volví a largar en las nalgas, nalgas que ya tenía al rojo vivo. -¡Plas! - ¡Ooooh! ¡Plas! -¡Ooooh! -¡¿Te calienta el culo así mi hermano, zorra?! -¡Me da con más fuerza, endeble! -¡¿Endeble yo?! ¡¡Ahora verás!! -¡¡Plas!! -¡Ooooh!!- ¡¡Plass!! Lorena puso el vibrador al máximo y Laura se corrió cómo una loba. -¡¡¡Putasss!!! Cuando dejó de jadear la dejé salir de mi regazo. Se puso en pie y dijo: -Sois unas cabronas maravillosas. Me puse enfrente de ella, y le dije: -Aún podemos ser más cabronas Le tiré de las pinzas y sus pezones se estiraron, después se las quité y le mordí los duros pezones que rodeaban sus grandes areolas. Lorena, que era tan viciosa cómo yo, se agachó y abriendo sus nalgas con las manos le clavó la lengua en el ojete, yo también me agaché, le quité el vibrador y le clavé mi lengua en el coño. Laura después de treinta o cuarenta clavadas de culo y de coño y de muchas lamidas de clítoris, dijo: -¡Me corro, golfas! Se corrió retorciéndose y jadeando cómo una cabrita. Al acabar de ...
... correrse estaba más contenta que un cuco en primavera. Nos preguntó: -Me gustó mucho, mucho, mucho. Le pregunté: -¿Tanto como para comerle el coño a Lorena? Laura, que en su vida había comido un coño, me dijo: -Si me enseñas cómo hacerlo, si. -No hay nada que enseñar. Tienes que comerle el coño cómo te gustaría que te lo comiesen a ti. Laura le echó las manos a la cintura y metió la cabeza entre las piernas de Lorena. Lamió el clítoris con dulzura, luego le clavó la lengua en la vagina muy lentamente, siguió lamiendo el clítoris y succionándolo, lamía los labios... Lorena le preguntó. -¿Seguro que nunca comiste un coño? -Seguro. ¿Te gusta lo que te hago? -¡Joder si me gusta! Si sigues así en un ratito te lleno la boca con los jugos de una corrida. Fui al cajón de la mesita de noche y saqué un consolador de color negro y un succionador de clítoris, chupé y lamí el consolador, se lo froté a Laura en el culo y después le metí la punta. Me dijo: -¡Cabrona! En nada su ojete ya se dilatara y el consolador entraba y salía dándole placer. Cuando los gemidos y la respiración de Lorena le dijeron a Laura que se iba a correr, lamió más aprisa, y ocurrió lo que tenía que ocurrir. -¡Me corro en tu boca, Laura! Sabía cómo se corría Lorena. Primero soltaba un chorro de orina y después flujos en cantidad. Laura no desperdicio nada, ni orina ni jugos, hizo lo mismo que hacía yo, se los tragó todos. Al acabar de tragar se puso en pie. Le puse el ...