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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (6)
Fecha: 19/01/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
El tiempo transcurrido durante el sexo, sumado al paseo con Marta hasta casa de sus abuelos, llegó a casa con el tiempo justo para sentarse a cenar. Ambas mujeres estaban en la cocina, Mari cocinando y su hermana pegada al móvil sentada a la mesa. —Vamos, Sergio, que empezamos sin ti. Su madre le dedicó una media sonrisa un tanto inusual, mientras freía las chuletas de carne que compró para la ocasión. —¿Papá? —preguntó al no verle. —Pues acaba de marchar hace unos 15 minutos, un poco antes y os cruzáis en el ascensor. —Mari se quitó el delantal apagando el fuego y lo dejó colgado en un aplique de la pared que estaba destinado a ese uso. Aquel día se había levantado con cierta alegría, no por ser Navidad, sí que eran unas fechas que le gustaban, pero no especialmente por eso. No tenía mucha idea de cuál podría ser el motivo, no obstante la sonrisa no se le había ido en toda la tarde. Cocinó durante horas con la ayuda de su marido, que se llevó un táper al trabajo para disfrutar de la cena. Mari se quería dar un capricho aquel día, había hablado con su hermana justo a la tarde para felicitarle las fiestas y recordaron lo bien que lo pasaron en sus pequeñas vacaciones. Quizá movido por aquellos recuerdos felices, fue a su armario y cogió un par de prendas que le sentaban de maravilla. Un vestido algo ajustado, que no se ponía desde hacía mucho tiempo, junto con unas medias negras y unos zapatos con algo de tacón. Al verse así se quedó sorprendida. Nunca ...
... se ponía tacón para estar en casa, es más, lo único que se solía ponerse eran las zapatillas de casa. No pensaba salir a festejar ni mucho menos, su plan era quedarse en el sofá y si su marido se podría haber quedado, todavía sería comprensible vestirse de esa guisa. Sin embargo le resultaban incomprensible aquellas ganas de verse guapa, no obstante no las reprimió. Se pintó un poco el ojo y como colofón, decidió ponerse uno de los sujetadores que le compró su hermana en sus tan anhelados días en su pueblo. Se miró al espejo mientras Dani preparaba los últimos retoques a la mesa. En verdad estaba espectacular, tenía una figura que le hacía sentirse preciosa. El busto se le resaltaba bajo el vestido y sus piernas delgadas quedaban estilizadas, tanto por las medias, como por culpa de los tacones. Cuando apareció en la cocina, hasta su marido le dedicó un pequeño halago, preguntando a modo de broma si tenía una cita. Ella se sonrojó, le encantaba que ese Dani juguetón saliera a la luz, pero pronto acabó, ya que su marido tenía que volver al trabajo. Con Sergio ya en casa, los tres miembros de la familia se sentaron a la mesa y comenzaron a comer con ganas. Para una vez que se aflojaban el cinturón en una temporada querían darse un buen atracón. Mari había comprado langostinos, chuletas y otras cosas de picoteo que poco duraron encima de los platos. Incluso Laura, muy exquisita para las comidas y siempre tratando de conservar su figura, se dio un buen banquete. —Esto ...