1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (5)


    Fecha: 30/01/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... bueno, estamos Laura, Mari y yo, fiesta asegurada. —sabía que no— ¿Te pido una cerveza?
    
    —No. Mejor un vino, que ya he tomado dos con mis padres y por no mezclar.
    
    —¡Qué sofisticada! —bromeó Sergio adentrándose en el bar, mientras Marta se incrustaba en conversaciones que surgían en el grupo de chicos.
    
    La primera copa de vino Marta se la terminó volando y después de la segunda, Sergio notó como su pareja seseaba levemente. El alcohol había hecho mella en ella, aunque sin estar borracha, lo bien llamado “el puntillo” lo había conseguido.
    
    —Cielo, —se acercó Sergio a su novia para hablarla— ¿vas bien?
    
    —Me pediría otra, pero creo que me voy a emborrachar. —rio mostrando su dentadura blanca ahora manchada levemente por el tono rosado del vino.
    
    —Por mí no te cortes, lo decía por si vas perjudicada luego a cenar con tu familia.
    
    —No, no, así está bien. Como te preocupas por mí.
    
    Marta se acercó hasta su pareja, rodeando su cuello con ambos brazos y delante de sus amigos con una calle abarrotada, le dio un beso de lo más pasional. Las muestras de afecto no solían ser muy comunes, aunque cuando tomaba alguna copa la cosa cambiaba. Sergio lo recibió con mucho agrado, quitándole el mal sabor de boca que le había dejado borrar la conversación con Alicia.
    
    La lengua de la joven revoloteaba con frenesí dentro del chico, que la seguía a la velocidad que podía. Le había pillado de tal sopetón, que puso ambas manos en el cuerpo de Marta y la apartó con cuidado, ...
    ... dándose cuenta de que no podían encontrarse en un sitio más público.
    
    Uno de sus amigos les lanzó una mirada jocosa, incluso alguno que otro hizo un movimiento de cejas insinuando cosas que podrían pasar a posteriori. Marta se limpió los labios porque algo de saliva le rondaba resbalando por una de sus comisuras, se rio e hizo gestos para que la dejaran de mirar mientras sonreía a los amigos de Sergio.
    
    —¿Y eso? —comentó el joven para que solo su novia pudiera escuchar.
    
    —Me apetecía, ¿te parece mal? —lanzándole una mirada pícara que pocas veces había visto.
    
    —Me encantó, pero tú y los besos en público no soléis ir de la mano.
    
    —Pues hoy sí… ¡Oye! Se hace algo tarde. —sacó el móvil de su bolso, eran las siete y media de la tarde— ¿Me acompañas?
    
    Por una parte no le apetecía ir hasta la casa de los abuelos de Marta, quedaba lejos e implicaba que ya no volvería donde sus amigos. Sin embargo, otros factores pesaron más. Primero el motivo de que su pareja había bebido un poco más de la cuenta y segundo, que la culpa aún le comía, tenía que quitársela del todo.
    
    Felicitaron las fiestas a todos de nuevo y marcharon poco a poco saliendo de la tan transitada calle. En verdad el paisaje era especial para dar un paseo. La gente reía, los niños saltaban y las parejas, como ellos, paseaban bajo luces navideñas de lo más variopintas. En ese momento, Sergio se dio cuenta de lo mal que hacía, de lo estúpido que era, no debía tratar de engañar a su pareja ni aunque fuera con ...
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