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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (2)
Fecha: 31/01/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... notar la dureza con la que le apretaba. Sus pómulos estaban rojos y la pasión se había adentrado en su cuerpo, las lágrimas ya se le habían secado y ahora sus ojos solamente brillaban por el amor, la pasión y el deseo que desprendía. Una de sus ágiles manos serpenteó hasta llegar al botón del pantalón de muchacho, que seguía palpando cada nalga pensando en si era posible que hubieran crecido. En un instante fugaz, Marta había conseguido abrir el pantalón e introducir una mano que agarró con fuerza el miembro erecto del joven. Sergio saltó al notar el agarre y como salido de un sueño le dijo. —Marta… —los labios de su exnovia trataron de acallarle— aquí no… que nos pueden… pillar. —Me da lo mismo… te he echado tanto de menos. —miró hacia la entrepierna del joven y acabó por añadir con una sonrisa que mostraba su perfecta dentadura—A ti también. Con eso, el muchacho se dejó llevar. Marta se puso de pie y con un temblor visible debido la ansiedad y los nervios que le provocaban el éxtasis sexual se bajó los pantalones junto con la ropa interior. Solamente una pequeña capa de vello cubría aquel órgano reproductor que a Sergio tantas buenas noches de placer le dio. Sentado en la taza del baño, esperaba rememorar esos días. Sin perder más tiempo, el muchacho copió a la chica que tenía en frente. Bajándose tanto los pantalones como el calzoncillo, provocó que su miembro diera dos botes la mar de graciosos contra sus piernas. Estaba tan erecto… tan duro, que no se lo ...
... podía creer, en unos segundos había adquirido el tamaño óptimo. Aunque a Marta no le hizo gracia los curiosos botes que daba el pene del joven. Si no ver de nuevo el mástil que tenía su exnovio y que no recordaba tanto como deseaba. Verla después de casi un año hizo que su cuerpo comenzara a hervir. Sentándose sobre Sergio, se introdujo lo mejor que pudo el pene. No estaba lubricada del todo, fue todo tan rápido que apenas le dio tiempo. Pero sí que estaba lo suficiente como para que de la primera sacudida, el pene del muchacho entrase casi al cien por cien. —Te necesitaba… —dijo al notar como aquel cacho de carne duro como el acero la atravesaba su sexo y le abría todas las paredes. Si Sergio lo hubiera meditado, no podría asegurar si se lo decía a él o a su gran amigo… —No hagas ruido, que puede entrar cualquiera. —No creo… no hay apenas gente… Dobló sus piernas haciendo que por fin todo lo que Sergio la ofrecía entrase tan dentro de ella como bien recordaba. Gimió sin control, algo que el joven jamás había visto y después, comenzó un coito lento, pero profundo, con un ímpetu sin igual. Su cadera se movía con fogosidad, pero poco a poco. Aunque cada vez que llegaba al final, imprimía una fuerza mayor para introducir todo lo que ponía del poderoso pene. Sergio colaboró a su manera, con ambas manos en el trasero de la joven ayudaba en el movimiento dejando marcados sus dedos en ambas nalgas. —Me voy a correr —trató de decirle Marta con los ojos a medio ...