1. Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (Fin)


    Fecha: 02/02/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... donde gemidos más cercanos al mundo animal se escapaban. Como bien quería su sobrino, al notar la explosión en su vagina, apretó la cabeza que tenía bien aferrada contra su sexo, al tiempo que notaba como una lengua se introducía muy hondo. El orgasmo llegó e incluso su trasero se levantó en semejante placer electrizante, dejando únicamente quieta la mano que seguía ahogando al muchacho.
    
    Se sosegó después de medio minuto de sollozos y débiles gemidos. El pecho se le movía de forma loca arriba y abajo, mientras su joven amante besaba con dulzura su sexo. Sus labios contactaban con la vagina de su tía y al separarse, los fluidos se le pegaban formando lianas infinitas que limpiaba con su lengua. Para Carmen aquello era la definición de erotismo.
    
    —¿Vas a querer descansar? —el joven de pie, con alguna gota bordeando su barbilla la miraba desafiante— ¿Ya estás… vieja?
    
    La mujer todavía tirada en el sofá sonrió con mucha malicia, en verdad sabía cómo picarla y con la respiración todavía a medio recuperar le soltó como pudo.
    
    —Niñato… cabrón…
    
    Se sentó en el sofá y bajó los pantalones de su amante descubriendo un pene tan grande como en el coche, siempre que lo veía le impactaba y… le encantaba.
    
    —Siéntate.
    
    Las palabras de Carmen eran órdenes para el chico que obedeció mientras esta se sentaba encima de sus piernas. La penetración se sucedió con suma rapidez, acoplándose un sexo al otro de forma tan natural que parecían miembros reproductores gemelos.
    
    Las manos ...
    ... de Sergio apretaron fuertemente la cadera de la mujer mientras esta se movía sin parar. Gracias al ejercicio que hacía en la bicicleta, Carmen aguantó un buen rato “montando” a su sobrino, mientras este sacaba los pechos de la mujer. Sergio ni se le ocurrió perder la ocasión de deleitarse con aquellos senos que le tenían enamorado, e introduciéndolos en su boca, saboreó ambos pezones como si fueran caviar.
    
    El tiempo se detuvo para ellos, pasaron en esa misma posición tanto tiempo que se hubieran sorprendido. Sin embargo, les importaba muy poco, era la forma en la que querían estar y si de ellos dependiera, lo harían por toda la eternidad.
    
    Carmen logró un relajado orgasmo en esta ocasión, uno que le dejó tumbada sobre su sobrino mientras este respiraba con dificultad. Estaban los dos agotados, tanta tensión era demasiado y decidieron que sería un buen momento para hacer un alto y picar algo de lo que Carmen había preparado el día anterior.
    
    Pero poco tardaron en quedar satisfechos, porque en el tema sexual para nada lo estaban. Carmen dirigió a su hijo a la que una vez fue la cama de sus padres, antigua, con el cabecero enorme y de madera, donde los muelles estaban más viejos que la propia casa. Pero para lo que la querían, servía de maravilla.
    
    —Vete desnudándote, ahora vengo.
    
    Sacó de su enorme bolso que más parecía una mochila, una caja donde indudablemente estaba el juguetito del que habló a su sobrino y otra con el lubricante. Dejó allí los accesorios que tenía ...
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