Una historia de sexo (IV): Cuernos y sexo por despecho
Fecha: 05/02/2022,
Categorías:
Infidelidad
Autor: Lara, Fuente: CuentoRelatos
... como una lluvia fina cuando nos empezamos a besar, cuando dirigió su pene a la entrada de mi vagina, metiéndola con suavidad, igual que sujetaba todo mi cuerpo, como me abrazaba, sentía sus manos incluso allí donde no estaban, el agua seguía cayendo y nosotros empezamos a gemir, esta vez me estaba haciendo el amor con mucha suavidad.
Saco su pene para juguetear con mis labios, me apoyé sobre los grifos poniendo mi espalda recta, paralela al suelo, le abrí un poco más las piernas ofreciéndole mi vagina y cogiéndome de las caderas volvió a meterla, el agua me caía en la espalda, las gotas iban dibujando mi figura, cayendo por mis pechos, agarrándose a mis pezones hasta que al final caían, sentía entrar su pene duro y grueso muy despacio, Juan se tumbó en mi espalda cogiéndome de los pechos, metía su pene muy profundamente, otra vez mi cuerpo temblara con esos movimientos suaves pero profundos, nunca la había sentido tan dentro de mí, cuando alcanzó su mayor profundidad solté un grito de placer y mi vagina empezó a expulsar flujo a pequeñas cantidades, en todo ese momento Juan la mantuvo dentro de mi bien profunda, mis paredes vaginales le apretaba con fuerza y cuando mis piernas dejaron de temblar empezó a salir y entrar con rapidez hasta que eyaculo nuevamente.
La noche parecía interminable y el incansable, perdí la cuenta de ...
... todas las veces que lo hicimos, así como de los orgasmos que me estaba provocando ese chico de 18 años, serían las 5 de la mañana cuando caímos rendidos en los brazos de Morfeo y navegando por unas sábanas empapadas de nuestros fluidos.
Cuando desperté abrazada a él, solo me venían los recuerdos de la noche que me había regalado de sexo y placer, una de las noches más memorables de las que yo era capaz de recordar, se empezaba a despertar, me miro a los ojos me dio los buenos días con un beso y se metió debajo de las sabanas abriéndome las piernas, era tan insaciable como su hermana quizás por eso me encantaba, antes de salir del hotel me había vuelto hacer disfrutar de su pene hasta en tres ocasiones, al despedirnos con un beso solo me dijo.
-Tenía razón mi hermana, eres una putita que follas de vicio.
Me quede sorprendida con aquellas palabras que no esperaba, ya de camino a casa atravesé el parque del retiro, iba analizando todo lo que había sucedido desde que quede con Antonio, cita que Virginia sabia la hora y el sitio, el cómo me encontré con Juan, no una sino dos veces y en sitios tan alejados como mi trabajo y mi casa.
No me lo podía creer, todo lo había preparado todo ella.
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No os mováis que la historia continua y pronto tendréis una nueva entrega, si os apetece podéis comentarme si os está gustando.