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Vamos mamá hazme una paja
Fecha: 07/02/2022, Categorías: Incesto Autor: Rocio, Fuente: CuentoRelatos
El relato que hoy os ofrezco es especialmente duro, totalmente real, y escrito por su protagonista. Lo encontré en mi misma ciudad, Barcelona, y creo que vale la pena leerlo. Mi nombre es Eva, y soy una madre soltera de 32 años. Mi hijo tiene ya 18 años, lo tuve con tan sólo 14 años, y su padre nunca lo ha reconocido como tal. Antes de continuar voy a describirme lo más fielmente posible para que podáis imaginarme tal y como soy. Como ya he dicho tengo 32 años, aunque pasaría por una chica de 20. Lo cierto es que no estoy nada mal, hago unas tres horas de ejercicio al día desde muy joven que me permiten conservar mi figura. Incluso aun hago de modelo de ropa para algunos catálogos. Tengo el pelo rubio y por los hombros, una cara bastante hermosa, y un cuerpo creo que apetecible. Mis medidas son exactamente 93-61-91. Tengo unos pechos más bien grandes, pero duros y nada caídos, totalmente en su sitio. Una cintura delgada y un culo duro y trabajado al igual que mis caderas. La verdad es que trabajo mucho mi físico porque soy presumida, y a veces pienso que el ser guapa me ha llevado todos mis problemas. Siempre he tenido bastantes novios, pero ninguno de éstos me ha durado demasiado tiempo. Mi hijo Óscar y yo vivimos en una casita a las afueras de Barcelona. La casa no es muy grande, pero tiene un buen patio en el que tenemos un relajante jacuzzi. La relación con mi hijo siempre había sido de lo más normal, hasta hace algunos meses. Óscar salía por la noche y no ...
... volvía hasta la mañana siguiente, iba con unos amigos que de un principio me parecieron malas compañías. Además sé que en sus salidas se gasta mucho dinero y al día siguiente se despierta muy tarde y muy cansado, lo que me hacía sospechar que bebía mucho e incluso que tomaba alguna droga. Hacía ya algunos meses que mi hijo y yo sólo discutíamos, y que él se había convertido grosero y muy pasota, pero no fue hasta principios de éste agosto que noté lo muchísimo que había cambiado, sobre todo en la manera en cómo me miraba. Una mañana descubrí definitivamente que yo excitaba a mi propio hijo. Estábamos los dos en el patio tomando el sol, estirados cada uno en una tumbona uno al lado del otro. El calor era insoportable. Yo llevaba sólo un fino bikini y él bañador. Al principio nuestra intención era sólo ponernos morenos, o al menos la mía. Pero entonces él hizo algo muy sorprendente... Llevábamos ya un buen rato cuando Óscar se quitó el bañador, no pude evitar mirar de reojo, tenía una increíble erección, y entonces comenzó a tocarse suavemente su miembro. Se lo acariciaba suavemente y se lo meneaba, pero sin llegar a masturbarse, mientras yo hacía ver que no me había dado cuenta de nada. Me sorprendía mucho que hiciese eso delante de mí, pero tampoco le di demasiada importancia, ya que siempre he sido bastante liberal, y suponía que mi hijo no se sentía incómodo haciendo eso delante de mí. Pero de repente él me cogió la mano y la llevó hasta su erecta polla, y entonces ...