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Descontrolando a una casada
Fecha: 19/02/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Mr. Mer, Fuente: CuentoRelatos
... le dije que estaba de acuerdo. Al cabo de unos días ella me escribió fue directo al grano, me preguntó que si yo había estado con alguna mujer mayor que yo, le respondí que si y que también era casada, me preguntó que quién era y que si era conocida de ella, yo le respondí que podría contarle todas mis experiencias, pero que como buen caballero no podría decirle con quienes fueron, ella me dijo que le gustaba mi forma de pensar y proseguimos a tener muchas y largas charlas de anécdotas, entonces supe que su esposo fue su primer hombre y que ella por su crianza era muy cerrada en cuanto a las cosas del sexo, era de tal manera que su esposo una vez la llamó su perra y esto fue tan ofensivo para ella que hasta pensó en el divorcio, yo le mostré los diferentes puntos de vista en cuanto a eso y que obviamente no lo debía tomar así. Su siguiente visita fue igual, llegó una hora similar a la anterior y desde que entró a la casa nos comenzamos a besar, está vez fui más agresivo, fui a por sus tetas casi de inmediato, ella se dejó y comencé a chuparlas dejando ver las ganas que tenía de eso, ella sonreía y se tapaba los ojos, le dije que quería que me mirara a la cara y obedeció, estuvimos así un buen rato en la sala y acordamos que ella en cada visita haría lo mismo de llegar más temprano. Claro que no todo salió bien, algunas veces mi madre no salía a hacer ejercicios y otras no estuvimos solos. Luego de un tiempo le propuse pasar de besos y caricias a tener sexo, ella se negó ...
... pero luego decidió intentarlo, fuimos a un motel y recuerdo su timidez al hacerme sexo oral, yo la detuve y le pedí me dejara hacérselo a ella, me dijo que su esposo casi no se lo hacía, pero que le gustaba la veces que se lo había hecho, al verla por primera vez desnuda yo quedé prendado, era espectacular, parecía una veinteañera como si nunca había tenido ningún embarazo excepto por sus estrías que de todas formas se veía muy, muy bien, la recosté en la cama y ella se tapó nuevamente su rostro, le hablé sobre eso, le dije que ya no debía ser así que quería que disfrutará todo lo que hiciéramos y que ya estábamos en el lugar, que se expresará a sus hachas y que soltara toda vergüenza conmigo, ella se esforzó pero desde que comencé a hacerle el oral se convirtió en otra, me sujetaba la cabeza contra ella, gemía bastante rico y se movía de arriba hacia abajo, hasta que logré llevarla al orgasmo, yo estaba con el ego por las nubes y ella estaba encantada. Al cabo de más o menos 2 meses de está primera vez ya el vernos en moteles paso a ser frecuente, en un principio lo hacíamos cada que su esposo se iba al interior del país, y ya se había convertido en otra mujer, ya era ella quien me decía que era mi perra, me pedía que le acabará en la boca o que la tomara del pelo y fuera agresivo con ella. Cierto día me pidió que fuera a su casa pero yo sabía que su esposo estaba en la ciudad, le pregunté sobre eso y me dijo que quería presentarnos, yo le pregunté el por qué de eso y ...