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Viajando con mi primo (Parte 2)
Fecha: 24/02/2022, Categorías: Incesto Autor: eliblanco87, Fuente: CuentoRelatos
Los siguientes días tras el viaje con mi primo me sentía triste, mal y sola. No solo se habían terminado esos días maravillosos sino que si ahora queríamos vernos, tendría que ser en secreto. Nada de pasear de la mano por las preciosas calles de Lisboa. Otra preocupación era que para Pablo solo hubiera sido una aventura y no quisiera tener una relación de pareja conmigo, pero no era así: me escribía, me decía que me echaba de menos, y que me quería. Con respecto a hacer el amor sin protección, al final comprobé que no estaba embarazada. Pero yo iba a seguir intentándolo, con o sin la colaboración de Pablo. Quizá eso cambiara todo, igual podríamos fugarnos los dos con el niño a otra ciudad o algo así. Por supuesto ya estábamos planificando quedar en algún hotel de la ciudad para hacer el amor y estar juntos en general. Aunque la siguiente vez que nos vimos fue en otra comida familiar en la casa de mis tíos. El tema principal de conversación fue desde luego preguntarnos a Pablo y a mí qué tal nos había ido, si nos había gustado el sitio, si habíamos disfrutado y si íbamos a repetir. Nosotros respondíamos que todo genial con una sonrisa en la boca, aunque cuando nuestras miradas se cruzaban desde el otro lado de la mesa, nos transmitíamos una complicidad que solo nosotros entendíamos. Nuestros familiares estaban muy contentos de que Pablo y yo hubiéramos comenzado esta dinámica de viajar juntos. En una de las veces que fui al baño, casualmente Pablo entraba. O igual no ...
... era casual sino que él había ido cuando sabía que yo estaba. Miró a su alrededor y al ver que no había nadie me plantó un beso con lengua allí mismo. Se me puso el corazón a mil por la excitación y por el riesgo. Daban ganas de entrar al baño con él, pero sería demasiado sospechoso. De ahí en adelante yo estaba ya cachonda, pensando en ese beso y en lo que le haría a Pablo ahora que le tenía cerca. Pensaba que no había forma de estar un rato solos aquel día, pero entonces algunos de los hombres empezaron a decir que iban dentro a echarse una siesta. Con ese calor y esa comilona era lógico. Pablo me miró y dijo que él también iba. Yo me quedé fuera, jugando a las cartas con mis tías, pero todo el rato estaba pensando que mi chico estaba ahí dentro, solo, tumbado en la cama y quizá esperándome. Y de hecho me llegó un mensaje al móvil de él diciendo dónde estaba y que fuera allí, que me deseaba. Descarté varias veces esa opción, hasta que tuve que volver al baño. Una vez dentro de la casa, tan cerca de él, no pude resistirme. Busqué su habitación y abrí la puerta despacio… si estaba durmiendo me iría y si no, me quedaría. Estaba despierto así que entré y cerré la puerta. Fui a su cama, me senté e incliné y empecé a besarle, con prisas, tanto por la situación como por las ganas que tenía. Él me metía mano a las tetas y los muslos todo lo que podía. Pronto tomó mi mano y la llevó a su entrepierna. Como aquella noche en nuestro viaje, solo sentir el tamaño y dureza de su ...