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Gemelos en casa
Fecha: 25/02/2022, Categorías: Incesto Autor: Tamime, Fuente: CuentoRelatos
Se imaginan, ser la hermana mayor cuidando a dos hermanos gemelos tremendamente atrevidos, que no se cansaban de molestarme y hacerme travesuras, si, esas travesuras que muy pocos hermanos les hacen a sus hermanitas. Amaba a mis hermanos y puedo asegurar que ellos me amaban a mi también, comenzaré contando mi relato, mi nombre es Laura y tengo 23 años de edad, soy de tez blanca, delgada, mido 1.60 de estatura, mi cabello es castaño claro quebrado, ojos grandes color azul y con un bonito cuerpo, mis hermanos gemelos tienen 20 años, Carlos y Javier, ambos juegan en un equipo de futbol, son fuertes, piel blanca y miden 1.75 de estatura, eran muy guapos para serles honesta. Todo sucedió hace medio año atrás, era sábado, yo dormía tranquilamente en mi cama cuando de repente me dieron muchas ganas de ir al baño, adormilada y estirándome salí de mi habitación rumbo al baño, cuando iba regresando escuche ruidos extraños que provenían de la sala, camine despacio bajando las escaleras y me di cuenta que eran mis dos hermanos que estaban sentados, uno en cada sofá mirando la tele sin parpadear, yo me quedé sorprendida al ver que se trataba de una película xxx. Algo me hizo voltear a ver a Carlos y a Javier y mis ojos se llenaron de asombro mientras que yo intentaba comprender lo que estaba viendo en ese momento, ahí estaban los 2 sentados con los pantalones hasta sus tobillos moviendo con fuerza sus penes, que en ese momento descubrí que los tenían demasiado grandes, ...
... obviamente más grandes que el de mi novio julio, me quede sin movimiento, mirando esas barras de carne gruesas y poderosas, "que te sucede Laura, son tus hermanos" me dije a mi misma, mientras me daba cuenta que ya estaba tremendamente excitadísima, confundida de todo lo que había visto opte por huir de ahí mejor. Estaba en mi habitación sin despegarme de la cabeza las imágenes de mis hermanos moviendo sus penes provocando en mí, un desconocido placer, me reusaba a aceptar que me habían encantado verlos y que de alguna manera deseaba tenerlos en mis manos, y así comenzó las travesuras perversas entre hermanos, claro, a escondidas de nuestros padres. Esa misma mañana mama nos llamó a desayunar y todos nos reunimos en el comedor como cada sábado, pero lo cierto era que yo ya no podía ver a mis hermanos como antes, detenía mi vista cada que mis ojos intentaban fijarse en sus entrepiernas, ok, lo confieso, moría de ganas por ver esos penes de nuevo, todos terminaron de desayunar y como era costumbre a mis hermanos y a mí nos tocaba levantar la mesa y lavar los trastes. Mientras que nuestros padres subían a su recamara para arreglarse por que iban a salir, yo lavaba los trastes en la cocina y mis hermanos los secaban y acomodaban, de vez en cuanto volteaba a verlos y me ponía nerviosa mirando sus pans ajustados, intentaba controlarme pero el hecho de tenerlos atrás de mi me pasaban un montón de cosas en la cabeza, como por ejemplo, si les gustaba ver mis nalgas, si les encantaba ...