-
Adictas al embarazo (Parte 3)
Fecha: 06/03/2022, Categorías: Incesto Autor: 535xz, Fuente: CuentoRelatos
... generó una cuantiosa cantidad de saliva en la que parecía inundar la verga amada, reconfortándola de la noche previa, sanando el escozor de la fricción genital, caliente, acuosa, muy amada, con tal trato de excelencia y reconfortante lascivia, despertó. Acarició el cabello de su abuela, el cuerpo cálido, la desnudez sobre él de quien diera vida a la que años posteriores le diera vida a él, lo ensimismaron en un letargo de consciencia plena, casi de elevación. La madre sentía ya el sol sobre su pecaminosa piel, impregnada de tanta leche como sus orificios, su rostro era una oda a la veneración materna. Una mascarilla nocturna para trata las arrugas y humectar el cutis no podría ser tan completa, generosa, efectiva y espesa como la que en ese momento ostentaba. Se levantó lenta, suavemente, su cuerpo estaba algo adolorido por el ejercicio extremo al que lo había sometido, el olor parecía más fuerte que horas antes, los gemidos guturales seguían escuchándose. Al buscar el origen, los vio, pegados tal cual dos perros en celo, con la misma fuerza a tal copulación, sólo que ellos se hallaban protagonizando un perfecto 69. Se dirigió al baño, pero al pasar por el espejo del pasillo, pudo verse reflejada en él, se encontró hermosa, nunca se había sentido tan viva, tan bella, tan plena, sintió que su cuerpo volvía a la plenitud de su juventud; y sin embargo, también se sintió orgullosa, satisfecha de haber creado ella misma al macho que desde ahora sería desde esa noche ...
... pasada y hasta el final de sus días, su macho preñador. Se juró a sí misma que no volvería a la rutina, no volvería a abandonarse; aún si eso significaba perderse en la vorágine del pecado eterno. Lo haría, y lo volvería a hacer si pudiera renacer. Pasaría la eternidad copulando en ese círculo del infierno que tan bien describió Dante en su comedia renacentista. Pasó su lengua por las comisuras de sus labios, remojando y humectando esa láctea y espesa sustancia. Estiro su músculo lingual lo más que pudo para poder hacerse con ella, no la desperdiciaría. Pronto comenzó a escupirse en las manos para poder remover con ella todo lo que pudiera de su cutis, volviendo a saborear su saliva enriquecida con seminal regusto de su preñador hijo. Su vientre parecía tener vida propia y realmente la tenía, se gestaba el verdadero fruto prohibido del amor más puro y salvaje, pero sincero. Todavía no terminaba de remover toda la simiente crema rejuvenecedora, cuando sintió que se salía de su interior, apresurada, con cierto apuro, pero a la vez cuidado, junto sus piernas lo más que pudo, intentando no dejar escapar una sola gota. Sin detenerse llegó a la cocina y extrajo un vaso de cristal, para inmediatamente arrepentirse y cambiar por un refractario. Abrió las piernas lo más que pudo introduciendo entre ellas el frio vidrio y dejando caer toda esa plasta blanca que su interior ya no podía contener. Brotaba de ambos agujeros maternos, su cálida concha ya le era imposible retener ...