1. Sexo en la agencia de seguros


    Fecha: 07/03/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... he escondido debajo de su mesa.
    
    El padre sigue insistiendo en que hay que hacer "papeles", al tiempo que recrimina a su hijo.
    
    La chica, empieza a dominar la situación y se le nota más tranquila.
    
    Mientras tanto, yo en mi escondite me siento como un niño travieso y siento unas ganas enormes de hacer diabluras.
    
    Finalmente, me decido y le acaricio el pie desnudo. La reacción es inmediata...un pequeño grito de sobresalto y una patada en el brazo.
    
    Ella trata de disimular lo ocurrido con los dos que tiene delante y a los pocos segundos su voz se vuelve normal, supongo que al comprender lo que ha pasado.
    
    A mí me ha gustado la intensa emoción que he sentido al acariciarle el pie, y me animo de nuevo.
    
    Mi mano acaricia su pie con suavidad con cuidado de no hacerle cosquillas. Le quito el otro zapato y procedo igualmente con el otro pie. Del pie, paso a los tobillos y después a las pantorrillas. Ella me deja hacer mientras sigue con su tarea.
    
    Me coloco mejor en mi escondite y mis manos alcanzan sus rodillas. Tras acariciar sus piernas, coloco mis labios sobre sus pies y los beso repetidamente. Al hacerlo alrededor de sus tobillos noto un ligero estremecimiento.
    
    Mis manos son más audaces y debajo de la falda, van de las rodillas a sus muslos, que poco a poco se van separando dejando libre el camino hacia el sexo.
    
    A través de sus finas bragas noto como se despide un suave calor y una ligera humedad hace que se peguen a la piel.
    
    La chica, según como van ...
    ... mis caricias, de vez en cuando interrumpe sus frases para luego continuar con naturalidad. En alguna ocasión se le escapa un "uhmm...", que tapa con alguna frase acertada.
    
    La palma de mi mano está apoyada sobre sus piernas, mientras que el dedo gordo se hunde entre ellas, buscado el calor de su sexo. Froto con delicadeza y a veces con presión, hacia arriba y hacia abajo...hacia delante y atrás, y cada vez, la bragas están más húmedas y las piernas más separadas.
    
    Su mano se desliza por debajo de la mesa, sujeta la mía y la retira. Al tiempo, se levanta mientras que dirigiéndose a los dos hombres dice: "voy ha buscar los formularios y así dejaremos el asunto terminado".
    
    Al volver, se sienta justo en el borde de la silla, se acerca hacia mi desplazándose sobre la ruedas y con ambas manos retira con lentitud su falda hacia arriba.
    
    ¡Que espectáculo tan apetitoso! Los labios abiertos y rosados de una esplendida raja parecen decirme ¡ cómeme ...cómeme!, mientras que una espesa mata de pelillos negros rizados que se pierden en la oscuridad de la falda me piden que juegue con ellos.
    
    Mis dedos se deslizan desde la punta de los pies hacia sus tobillos, pantorrillas, dan una vueltas en las rodillas y de lanzan entre sus muslos hacia los labios.
    
    Nada más tocarlos, ella se revuelve en su asiento y como lágrimas, varias gotas de jugo se deslizan raja abajo hasta el asiento.
    
    ¡Que desperdicio!, pienso yo, y sin pensarlo hundo mi cara entre las piernas para recogerlo con la ...