1. Antiguos compañeros


    Fecha: 09/03/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Hansberville, Fuente: CuentoRelatos

    ... el sofá de mi casa mientras yo me colocaba de pie en el mismo sofá y poniendo mi coño en la cara de él.
    
    Sentí como sus manos separaban mis labios y con su lengua separaba cada pliegue vaginal. Mis pelos del coño le hacían cosquillas en su nariz mientras su lengua me practicaba una tremenda comida de coño:
    
    -Sí, joder, sí. Cómetelo todo cabrón.
    
    Dani se agarraba a mis nalgas empujando mi entrepierna contra su cara y su boca. Yo gritaba de placer con el sexo oral que hacía mucho tiempo no recibía. Pero lo que quería era que Dani me follase. Necesitaba sentir como mi coño abrazaba una buena polla. Notar como un capullo baboso se abría paso en mi interior.
    
    Así, poco a poco comencé a descender hasta colocarme a horcajadas sobre mi amigo. Con una rodilla a cada lado, fui dejando caer mi cuerpo sobre la dura polla de Dani. Yo sola me fui empalando por el coño. Mi amigo se agarró a mis caderas y me la calzó hasta el fondo. Sentí como mi cuerpo aplastaba sus cojones. Me agarré a sus hombros y comencé a botar como una auténtica puta. Mis enormes tetas comenzaron a saltar y Dani se abalanzó sobre ellas para comérmelas. Hacía tiempo que no echaba un polvo ...
    ... y este era un polvazo aumentado por el morbo de ponerle los cuernos al gilipollas de mi marido con mi amigo.
    
    Mi excitación era máxima. Mi orgasmo estaba a punto de llegar. Me separé un poco de Dani y miré hacia abajo. Quería ver como mi coño peludo se tragaba el pollón de mi amigo. Mis labios se abrían al máximo para acoger el grosor de aquel mástil de carne. Comencé a masturbarme sin dejar de botar, sintiendo las manos de Dani agarradas a mis nalgas.
    
    Un grito de mi amigo me anunció que se estaba corriendo de nuevo, esta vez dentro de mi coño. Esto hizo que un relámpago cruzase mi cerebro y una descarga eléctrica recorriese mi columna hasta estallar en mi clítoris. Con un grito que no quise ahogar me corrí como una perra caliente.
    
    Dani se marchó media hora después. Nos despedimos con un apasionado beso y la promesa de volver a repetir. Me pregunté si eran los primeros cuernos que le ponía a su mujer o solía serle infiel. Por mi parte, era la primera vez que le ponía los cuernos a mi marido desde que nos casamos. Pero lejos de tener cargo de conciencia me sentía bien. En el fondo era una venganza contra un gilipollas que llevaba años engañándome. 
«1234»