-
Memorias inolvidables (cap. 17): El Dr. Jaime Iniesta
Fecha: 20/03/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... una polla buena. Es limpio, pulcro y su culo huele a perfume siempre». *********** Jaime había invitado a Miguel un par de veces o tres a sus fiestas que organiza en su mansión. Son verdaderas orgías: alcohol, sexo, hierba, pastillas, y coca para inspirar. El sexo y el alcohol en whisky le van a Miguel, pero pasa de la maría y demás historias, haciendo como si las tomara pero no lo hace. Todavía Miguel luce en la actualidad este arte de disimular que bebe, se coloca y otras pringas y cuando los demás duermen él vive. En este tipo de fiestas pronto están colocados y no necesita sino estar listo para disimular al comienzo, son como unas cuatro horas de entretenerse mucho con algunos chicos y después se olvidan, porque lo que les interesa es la droga para colocarse y, consiguientemente, que alguien les meta una polla por su culo, cosa que nadie pide pero que todos consienten. Miguel, como yo y quizá tú mismo, amado lector, también, porque para algunos de nosotros una buena polla en el culo nos hace más felices que un gato con una sardina. Dejó escrita su historia de alguna de estas fiestas en su diario. Miguel escribía de vez en cuando su diario, fue algo que debía a Sebastián, porque este escribía diario y Miguel le gustó la idea. Una de esas veces deja escrita la historia que narra en los siguientes términos literales: «Me parece que me estoy curando de todos mis males. Lo importante era fijarme en mí. Demasiado tiempo he estado esperando que Sebastián vuelva a mi ...
... lado y me lo metí dentro. Me costó sacarlo. Me había empeñado en que mi corazón palpitaba de tres en tres hasta que mi sicólogo, que es a la vez médico y pianista, auscultaba mi corazón y hacía sonar el piano para que yo escuchara. Ahí me di cuenta que todo estaba en mi cabeza y los que estaban conmigo se contagiaron. No me hicieron un gran favor, porque no me curaron mi mal, sino muy al contrario, lo agudizaban. Mi sicólogo me ha curado, estoy seguro de ello. El recuerdo que tengo de Sebastián es el de un buen amigo, que nos amábamos mucho, pero no un espíritu que se apoderase de mí. Con paciencia y sin discutirme nada de lo que le contaba, Jaime, mi sicólogo, «sacó» a Sebastián de mi interior. Fue muy peculiar mi sicólogo Jaime. Me invitaba a sus fiestas con el fin de hacerme ver que el importante para mí era yo mismo. Jaime me advirtió de las drogas, hierba, coca y otras para que ni por curiosidad las probara, me dejó claro que jamas me curaría con ello, que yo no debía desinhibirme, ni perder el sentido de mi estar en el mundo; decía: "tú has de estar despierto y hacer como yo, los observo y los uso consciente mientras ellos se van convirtiendo en muñecos de trapo; ellos dirán mañana que se lo han pasado muy bien, pero es falso, porque casi no se acuerdan de nada. Cuando te hayas cansado de follar, les metes por el culo un dildo o cualquier cosa que no les dañe. No se enteran. Cuando me piden follar les meto uno de esos juguetes y los meto a dormir. Mañana al despertar ...