1. Segunda vez con mi madre ebria


    Fecha: 21/03/2022, Categorías: Incesto Autor: AlonsoLima, Fuente: CuentoRelatos

    Pasaron muchos meses antes de tener una segunda oportunidad de coger a mi madre. Todos esos meses los disfruté con la puta que se parecía a ella, pero esa es otra historia.
    
    Quizás 8 o 10 meses después que la cogiera ebria por primera vez, mi padre y mi madre organizaron una parrillada en casa, donde invitaron a muchos de sus amigos. Estuvimos en la misma mis dos hermanos menores y yo. Ellos, hacia las 11 pm, se fueron a una fiesta y yo me retiré a mi cuarto a dormir.
    
    Mis padres y sus amigos siguieron en reunión, bebiendo, comiendo, bailando, divirtiéndose. Como a las 2 am, mi padre me despertó y me dijo que lo ayude a subir a mi madre que se había embriagado. En ese momento ya sólo quedaban mi papá, sus dos mejores amigos y mi mamá durmiendo en el sofá. Lo ayude a subirla por las escaleras. Estaba realmente ebria. No reaccionaba. Mientras ayudaba a mi padre, tuve una erección. Felizmente él no se dio cuenta.
    
    La acomodamos en la cama. Él le saco los zapatos. Como había calor, la dejó durmiendo así, encima de la colcha. Me agradeció y bajó a seguir bebiendo con sus amigos. En esos instantes, mi madre se acomodó como suele dormir, al borde de la cama, de semi costado, con una pierna recogida y la otra extendida. Antes que mi padre salga de la habitación fui a la mía, pero igual pude ver algo de su nalga, pues su vestido se había recogido un poco al acostarla.
    
    No pude dejar de pensar en ella. La tenía atravesada en la mente. Pude aguantar unos 10 minutos sin ir a su ...
    ... habitación. Escuchaba las risotadas de mi padre y sus amigos y tenía la certeza que seguirían bebiendo una hora o más. Sabía que mis hermanos volverían al amanecer. Decidí arriesgarme.
    
    Mi madre seguía durmiendo en la misma posición. De costado al borde de la cama. Con la cara mirando hacia dentro de ella y el culo casi en el borde. Su vestido se le había subido un poco más y dejaba ver media nalga al aire. Me arrodillé a su lado, a la altura de sus nalgas y con cuidado levanté más su vestido, dejando su culo complemente al aire.
    
    Como de costumbre, tenía una sexy tanga negra, que hacía juego con su vestido del mismo color. Me quede mirándola un rato, sus nalgas me hechizaban, sólo verlas tan cerca me tenía ya al palo. Al igual que la primera vez, sólo puse de lado su tanga. La forma en la que ella dormía me permitía hacerlo con facilidad, dejando su vagina descubierta para mí. Encontré en ella un pedazo de papel higiénico, seguro de la última vez que fue al baño ya mareada o ebria y no se limpió bien, ese descubrimiento me excitó aún más.
    
    Retiré el pedazo de papel higiénico y sólo se me ocurrió olerlo, a orines y hembra. No me resistí y un impulso me hizo meterlo en mi boca y comerlo. Introduje dos dedos en su coño y empecé a masturbarla. Su sueño era tan pesado que gemía ligeramente, pero sin moverse. Sólo aceleró un poco el ritmo de su respiración. Tomé valor y me acomodé en forma tal que mientras la masturbaba podía lamerle el culo.
    
    Tenía un ligero sabor que se ...
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