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Una deliciosa fijación
Fecha: 27/03/2022, Categorías: Confesiones Autor: Bog23, Fuente: CuentoRelatos
Todo empezó en Bogotá hace 1 año, la difícil situación y las bajas ventas me llevaron a cerrar mi salón de belleza y dedicarme a trabajar como empleada, soy una mujer divorciada 38 años caderas anchas, cabello corto y unas tetas que atraen a los ojos curiosos. Mi aspecto es impecable y muy educada, pero soy una mujer normal para mi edad. Por esas vueltas de la vida termine trabajando en un centro de estética haciendo depilaciones en cera, como se imaginaran el trabajo en si ya es poco monótono y de a poco cada vez se hace más fácil ver tanta gente desnuda, vergas de todos los tamaños, formas y grosores, al principio les confieso que la timidez la disfrazaba con seriedad, pero en este trabajo no sirve mucho así que dé a pocos he podido soltarme y entablar charlas amenas aunque los clientes siempre buscan la forma de intimidarme. El día empezó de manera normal don Armando un señor como de 40 años que viene mensualmente tenía el primer turno y pidió que le hicieran el bikini lo cual me venía muy bien porque es muy caballeroso y huele muy rico, cosa que me encanta. Al despedirse en la sala de espera estaba un joven delgado y muy buen mozo, como de unos 22 años, le pedí que pasara y al preguntar que se quería depilar lo note muy tímido casi como si quisiera devolverse, trate de hacerle conversación para que se soltara un poco, me dijo que se llamaba Johan y quería depilarse todo, me pareció algo extraño, pero me venía bien más dinero así que le pedí que se desnudara, ...
... mientras lo hacía me ruboricé un poco al notarme mirando sus glúteos redondos y que me parecieron los más lindos de la vida, redondos y blancos, por lo general los chicos ni nalgas tienen pero este… Empezamos por las axilas tumbado boca arriba me conto que quería ser modelo y por eso debía estar impecable pero le asustaba mucho la cera y me pedía que por favor lo tratara con mucho cuidado yo me sentía nerviosa y me esmeraba porque no sintiera dolor, aunque mi mente solo tenía la imagen de su culito redondito, no sabía que me pasaba. Cuando pasamos a su zona genital esperaba ver si como otros clientes me mostraría con orgullo su verga mirando al techo pero no fue así, creo que era su timidez así que pase mis manos suaves hasta dejar esa verga prolija aunque se veía más bien delgada (en realidad no veía la hora de que se diera la vuelta y volver a ver ese sexy duraznito). Él no hablaba casi pero me dijo que estaba muy contento con el trabajo y que no sentía dolor para nada, al ponerse boca abajo tuve que pasar saliva sus nalguitas blancas y paraditas no tenían ni un pelo así que cruzando los dedos le pregunté, la zona perianal también? a lo que contesto con la voz entrecortada que sí, eso me daba una hora completica para manipular esas nalgas que de verdad no entendía porque me causaban tanto agrado así que afán no tenía. Empecé separando sus nalgas para ver qué tanta cera debía usar y me encontré con una fila a lado y lado de su ano de unos vellitos largos y negros ...