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Un padre enyesado
Fecha: 29/03/2022, Categorías: Incesto Autor: LucyFaraday, Fuente: CuentoRelatos
... dijo mi papá, "me voy a venir". Solo quería eso. Quería sentir el semen de mi padre dentro de mi vientre. Extendí la mano hacia atrás y apreté sus grandes bolas. Mi papá gimió un par de veces. Sentí que su verga se volvía más gruesa y luego descargó en mi vientre. Ambos gemimos con respiración pesada. Sentí esa corriente caliente de su semilla golpeando mi interior. Ordeñé a mi padre más y más rápido. Podía sentir su semen goteando fuera de mi agujero. Reducimos la velocidad y tratamos de controlarnos. Cuando mi cuerpo dejó de temblar, me liberé de mi padre. Corrí al baño para limpiarme y regresé para ver la verga de mi papá todavía semidura. Usé mi boca para lamer y limpiar el semen que goteaban de su verga. "No sé por qué hiciste esto Mary, pero gracias". Probablemente no podía explicarlo en ese momento pero me sentía caliente y frustrado con la vida y necesitaba una liberación. Cuando mamá regresó, todo se volvió tranquilo. Cenamos y mi madre se acostó temprano. Mi papá y yo hablamos hasta tarde. Papá quería saber si se trataba de una única vez. Le dije que quería seguir haciéndolo. Bajamos las escaleras hasta la sala de estar. Terminé quitándome los pantalones cortos que estaba usando. Papá me pidió que me sentará en el sofá con las piernas abiertas y arrodillado comenzó a lamerme lentamente. Lamió de arriba a abajo. Quería gemir, pero me las arreglé tapando mi boca. Terminé teniendo tres buenos orgasmos en la sala de estar. Me vestí y nos fuimos a ...
... dormir. Esto se convirtió en un ritual diario cuando podíamos llevarlo a cabo. Desafortunadamente, mi madre merodeaba demasiado por la casa. Tuvimos que encontrar una manera de tener algo de privacidad. Se me ocurrió la idea de que después de llegar a casa llevaría a mi papá a dar un paseo en el auto. De esa forma podría tomar un poco de aire. Mi mamá estaba a favor de cualquier cosa que pudiera sacar a mi papá de su cabello durante una hora o más. Terminaríamos conduciendo hasta uno de esos moteles baratos donde por unos pocos billetes alquilamos una habitación y tuvimos sexo. Incluso con un solo brazo bueno, mi papá era un toro en la cama. Me ponía a cuatro patas, se sujetaba con su mano buena en mi espalda y me penetraba con intensidad. Podríamos ser tan ruidosos como quisiéramos. Le rogaba a mi papá que me penetrara mientras me él me nalgueaba. La charla se ponía muy caliente. Papá decía que iba a llenarme con su semilla mientras yo entre gemidos le decía que me embarazara. Estaba tomando anticonceptivos, pero la idea de que mi papá me sembrara me ponía muy caliente. Me sorprendió la cantidad de semen que mi papá tenía para darme cuando teníamos sexo en estos moteles. Seguimos así hasta que el brazo de mi papá finalmente se curó. Después de eso, se volvió más difícil escapar de la casa. El otro problema era que nos estábamos volviendo adictos al sexo. Muchas veces llamaba a mi padre a mi cuarto, cerraba la puerta y lo hacíamos con mi madre despierta en la casa y más ...