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Tortuosa justicia sexual
Fecha: 06/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... en llamas, colérica como nunca. -¡Eres un idiota! –Grita ofendida. -¡Estúpido mocoso precoz de mierda! –Le reclama, al tiempo que le golpeaba en la cabeza cruelmente, halándole de la oreja hasta sus pies para que viera de cerca la ofensa cometida, lastimándole de verdad. -¡Mira idiota, me has manchado las medias! ¿No te pudiste aguantar? –Preguntaba su tía sin soltarlo de la oreja izquierda, y zangoloteándolo para lesionarlo aún más. –Lo siento tía, en verdad lo siento. No pude evitarlo. –Le suplicaba Luis bañado en lágrimas. -¡No llores malcriado! Ahora lavarás mis medias. Lavarás toda mi ropa. Y las cortinas de la casa. Todas ellas. –Sí tía. –Respondía el pequeño con la oreja enrojecida fundida en los largos dedos de su tía, gritándole completamente descarriada. -Y lo harás a mano. Desnudo. Para que aprendas a valorar lo que cuesta la vestimenta de una dama fina como yo. Finaliza la Doctora, antes de largarse a paso veloz enfurecida, con sus tachones en la mano y los pies manchados con el semen de su sobrino. Una inesperada amiga Ese día el pobre Luis se pasó toda la mañana obedeciendo el castigo de su tía. Aunque sabía que ella no estaba en casa, el pequeño se encontraba tan asustado, que no se atrevió a vestirse ni remilgar una sola de sus ordenanzas, quedando desnudo toda la tarde. Así, se la pasó tallando la ropa sobre un endeble lavadero a un costado del cuarto de lavado. Llorando desconsolado y muerto de frío, cuando una dulce voz se escucha a ...
... sus espaldas. -¿Estás bien? –Pregunta Alison, la sirvienta, al notar que Luis no paraba de llorar ni trabajar. -Sí, gracias. –Responde el joven entre gimoteos, mirando a la chica acercarse por su espalda para ayudarle a cargar las pesadas cortinas de gruesa tela, completamente cubiertas de polvo. -Debes sacudirla primero. –Le dice la joven mucama intentando amenizar con una sonrisa. –Me llevaré esto y lo sacudiré afuera. Finaliza cargando las pesadas telas. –Gracias. Le dice Luisentre sollozos. La tarde entera se pasaron en cumplimiento del mandato de la Dra. Margot. Sin embargo, Luis no habrían terminado sino hasta ya bien entrada la noche, cuando la señora de la casa ya se encontraba presente, supervisando que sus órdenes se cumpliesen al pie de la letra, ahora sin la ayuda de Alison quien habría terminado su jornada horas atrás. La pesadilla se prolongaría los días siguientes. Ahora Margot se ensañaba con su sobrino de la peor manera. Nunca faltaba pretexto para reprenderlo, gritarle e incluso golpearle por cualquier excusa. Especialmente en las clases de estudio, donde la maestra daba rienda suelta a sus más oscuros y perversos sentimientos, de odio y lujuria. Luis estaba completamente deprimido, no podía estar un segundo más en aquella casa infame. Por las noches se la pasaba desahogando su llanto, impotente, deseando nunca haber llegado ahí, y en los días no paraba de trabajar o estudiar. Una de aquellas mañanas, el desaventurado jovencillo regresaba de ...