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Tortuosa justicia sexual
Fecha: 06/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... tanto de su estadía en aquella inhóspita mansión. Días pasaron y Luis no podía soportarlo más. Su tía lo trataba cual esclavo de la edad media. Servía de mayordomo, jardinero, cocinero, carpintero y hasta de albañil. No había un solo momento de descanso para el joven estudiante. Las lecciones de ciencias se daban cuando su tía tenía un espacio de su tiempo, generalmente los martes o miércoles por la tarde, días en que no trabajaba el segundo turno, aunque también podía ser lunes por la mañana antes de salir, pues aparentemente ese día podía llegar un poco tarde. Los momentos de estudio eran más bien cortos, tanta información que procesar en pocos minutos. Pero eso sí, las actividades y trabajos de repaso eran extensas fórmulas matemáticas para romperse la cabeza por horas, cuales le mantendrían ocupado el resto del día, si acaso le sobraría tiempo libre con las otras responsabilidades. Con esta rutina pasaría las primeras semanas con relativa normalidad, hasta aquella noche cual, como otras tantas sus tíos discutían, cualquier excusa era perfecta para desahogar el estrés de una vida fría y vacía. Luis sabía que el matrimonio de sus tíos estaba roto. El tío Gerardo casi no estaba en casa, viajes de negocio se decía, y la tía Margot ciertamente tampoco hacía mucho por avivar la relación. Estaba más comprometida con su trabajo que su esposo. Sin embargo aquella noche era distinta, aquellas fuertes peleas se escuchaban mucho más vivaces, los gritos se escuchaban ...
... por toda la casa, golpes y estruendos incluso. Luis se estrechaba a su puerta intentando concebir una imagen clara de esos ruidos, imaginando lo que estaría sucediendo al otro lado del pasillo en la alcoba de sus tíos. Temblaba aterrado, era una pesadilla, como vivir en una de esas películas de terror clase B, pero en la vida real. Seguro estaba que su tío se habría vuelto loco y estaría a punto de cometer asesinato, y el siguiente sería él, para no dejar testigos, estaba bastante claro. Saldría corriendo en dado caso, jamás se atrevería a confrontar a su tío Gerardo, un adulto de casi cincuenta años y más de cien kilogramos de peso. Imaginaba Luis con los nervios de punta. Pero en ese momento un nuevo grito se hacía escuchar. Era su tía Margot, aunque esta vez se trataba de un grito diferente, desgarrador pero un tanto más sexual. Un profundo alarido de su tía siendo ultrajada violentamente por su esposo, aunque de alguna manera parecía estar gozando aquella despiadada penetración que seguramente la hacía estremecer, expresando un agudo gemido de placer, tras los gruñidos dolientes en cada embestida. Era difícil concebir la escena únicamente a través del sonido. Bien podría ser la más despiadada golpiza o quizá podría tratase del sexo más rudo, erótico y sádico que pudiese imaginar. Los sonidos se mezclaban, entre gritos, regaños, gemidos y gimoteos. Quizá eran llantos de dolor, o de quizá de placer. Ambos seguramente. Desahogo Al día siguiente Margot amanecía ...