1. Tortuosa justicia sexual


    Fecha: 06/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos

    ... implícito en aquel acto puro y sincero.
    
    Ambos lo disfrutaban, realmente estaban enamorados y perdidos en su caricias, cuando un par de tacones se hacen escuchar en el pasillo aproximándose rápidamente hacia ellos.
    
    Exaltados, el par de amantes saltaron despavoridos intentando vestirse de nuevo, pero era inútil, la señora Margot yacía postrada frente a la puerta que descuidadamente habían dejado abierta, con su clásica arrogancia y llena de furia.
    
    -¡¿Para esto te pago?! ¡Muchacha estúpida! ¡Zorra del demonio! –Gritaba hasta quedarse afónica, perdiendo los estribos. –Y tú, ¿Qué dirá tu madre? ¿Qué te crees que estas en un prostíbulo? –Esta casa es decente y debes respetarla.
    
    -Alegaba la señora, pérdida de sus cabales, y los incautados jóvenes le miraban con terror. Pero Luis sabía la razón de sus arrebatos. Observando su mirada colérica, Luis notaba cómo se desviaba constantemente a su pene todavía inflamado y perfilado habiendo sido interrumpido a pedio coito.
    
    -¡Les he dado trabajo, abrigo y comida ¿y así me lo pagan?! –Vociferaba la tía, mientras Luis comenzaba tímidamente a recorrer sus mano derecha a lo largo de su polla, estrujándola lentamente, como exhibiendo lo roja, hinchada y dura que se veía, brillosa por los fluidos de su amante impregnados en él.
    
    Margot lo evadía, pero su excitación la delataba. No podía dejar de mirarle con todo descaro su bien inflamado falo parado frente a ella, relamiéndose los labios inconscientemente al imaginárselo dentro ...
    ... de su cuerpo.
    
    Alison comprendía lo que pasaba, pero sabiendo de lo que la señora podía hacer cuando se enfadaba, no se atrevía a hacer movimiento alguno, limitándose a observar la lujuriosa escena que se desarrollaba en aquella habitación.
    
    -Son unos sinvergüenzas, me dan asco. –Vociferaba la dueña de la casona mientras Luis se masturbaba a sus ojos con excitante lentitud por todo lo largo de su pene, ignorando las hirientes amenazas de su tía, acostumbrado ya a todas sus ofensas.
    
    Discretamente Luis se estrechaba de nuevo a Alison hasta pararse a sus espaldas. Margot lo observaba, luchando contra sí misma, para fingir su enfado o finalmente sucumbir a sus instintos depravados.
    
    Ella buscaba con desesperación la mirada de su sobrino escondido tras los cabellos lacios de la mucama, a la que le besaba el cuello con sensualidad, al tiempo que acariciaba su esbelto cuerpo desde sus espaldas, recorriendo la palma de sus manos por su cintura y abdomen, donde dividían camino, para llegar a su entrepierna y la otra mano a sus pequeñas tetillas erizadas.
    
    Alison lo disfrutaba, estaba aterrada pero comprendía perfectamente el plan de Luis. Expresaba su placer frente a su señora, cerrando los ojos y dejándose consentir por las caricias de su amante quien le picaba irremediablemente con su polla parada entre sus nalgas.
    
    Y Margot enmudeció. Ni todo su enfado, ni toda su furia podían sofocar el enorme calor que nacía en ella ante el explicito descaro de los jóvenes tortolos ...
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