1. Tortuosa justicia sexual


    Fecha: 06/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos

    ... Margot era sin duda muy atractiva, los años no le podrían haber asentado mejor, al menos en lo que a salud y apariencia se refiere. –Concéntrate Luis. –Expresa su tía al percatarse que estaba perdiendo a su joven aprendiz.
    
    Al final de la lección, su tía escribió una serie de ejercicios en la pizarra suficiente para ocuparlo toda una semana, exigiendo puntualidad, excelencia y respeto. Remarcando todas las actividades que tendría que realizar ese día en el jardín, los arreglos y mantenimiento de la casa, limpieza y demás.
    
    A partir de ese día, el tío Gerardo se ausentaría por días, algo que Margot no tomaría muy bien, ensañándose especialmente con su sobrino, dejándole más trabajo y aumentando la dificultad de los ejercicios considerablemente, tan solo para tener una fiel excusa para desahogar sus frustraciones.
    
    En ocasiones, cuando no cumplía las labores con la exagerada exactitud que su tía le exigía, solía castigarlo poniéndolo en una esquina de la casa con las manos estiradas hacia arriba, por horas, hasta que el chico no podía más con el dolor en sus extremidades. En otras ocasiones el castigo era más directo, golpeándole con cualquier cosa que sirviese como fuete, en las manos o en los glúteos.
    
    Por obvias razones Luis le tenía pavor, aunque hiciese todo a la perfección, su tía siempre encontraría algún detalle que le diera armas para desquitarse con él. Aún así el pequeño siempre le trataba con respeto, en él no existía rencor, ni valor suficiente para ...
    ... recriminarle nada. En su inocente mente aún creía que lo hacía por su bien, de hecho pensaba que se lo merecía.
    
    Con el paso del tiempo el pobre muchacho comenzaba a desarrollar una especia de síndrome de Estocolmo. Sin internet, sin teléfono móvil, ni TV, ni revistas siquiera, el chico no tenía contacto con el mundo exterior para distraerse o para fantasear.
    
    No había estado con amigos ni tampoco con ninguna chica desde hacía mucho tiempo. Solo tenía a la sirvienta, quien aunque no estaba nada mal, a sus veinticinco años no se comparaba con la mandamás de su tía. Ni su inocente sonrisa, ni su cabello largo y lacio, ni su juvenil cuerpo era suficiente para distraer su mente del exuberante cuerpo de Margot; de sus grandes senos, de sus prominentes caderas, sus piernas y su bien parado culo, desfilando en sus tacones altos y su traje de oficina, mostrando esos eróticos escotes y sensuales piernas forradas en esas medias de seda debajo de sus faldas.
    
    Sin embargo la repentina y momentánea ruptura con su esposo no le había asentado nada bien. El lunes siguiente, cuando Luis se disponía a recibir las ordenes de su tía, regaños y gritos incluidos, notó que ella se veía diferente esa mañana. Aquella poderosa mujer había desaparecido, habría cambiado sus elegantes trajes sastre por un largo camisón satinado, y sus tacones por unas cómodas pantuflas.
    
    Aún desalineada, la tía Margot nunca cambiaba el glamur por la desfachatez, todo lo que vestía era impecable, incluso con esos ...
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