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Viuda reciente, madre caliente (3)
Fecha: 11/04/2022, Categorías: Incesto Autor: Azalais, Fuente: CuentoRelatos
... viuda gitana: Después del último correo, cogió confianza conmigo. Me dijo debía explicarme algo muy importante, en persona. Resultó estar prácticamente en el mismo pueblo que nosotros, cerca de Macra, un pueblo con apenas cien aldeanos. Al comentarle a mí hijo este detalle, tuvo una perversa idea, —activa el grabador de sonido, poco antes de llegar, nunca se sabe —me dijo él—cómo intuyendo algo. En real era más atractiva que en la foto. Me alegré por Mario, estuve segura le gustaría mí hijo sólo con verlo. Quizá resulte algo chocante, pero nos vimos en el campo santo. Ella aún iba con un discreto velo por respeto a su difunto esposo. Viniendo como venía del sur, no me extrañó en absoluto. Allá para estas cosas son muy estrictos. El velo negro contrastaba con su rubia melena, haciéndola más exótica y atractiva. Su piel parecía debía ser muy sedosa. Tenía unos muslos rotundos, bien torneados. Llevaba una chaqueta falda negra como la mía, pero más corta y entallada, dejaba buena parte de los muslos a la vista. Decidimos tomar un refresco, el único sitio que hay está próximo al campo santo. Al ser un pueblo tan pequeño y perdido, el campo santo es el lugar «más visitado» si se puede decir así. El señor del local es un abuelo ya cerca de los setenta años. Al reconocerme se despreocupó de nosotras. Esto hizo que Tana se confiara más conmigo. Tal como fue pasando el tiempo nos relajamos más la una con la otra. Dejé mí móvil encima de la mesa de ...
... mármol, ella no repuso nada. Acerqué mi silla a la suya, cogiéndole la mano, mirándola a sus oscuros ojos. Estaba falta de cariño, además de necesitar ser acariciada, se lo vi en su mirada. Estábamos sentadas en la parte de atrás del bareto, en el último rincón de Italia. Teníamos delante a la vista un paisaje montañoso increíble. Besé cariñosamente la mejilla de la viuda gitana, olía a hembra dulzona y caliente. Dejé mis labios unos instantes, ella me miró, en ese instante lamí su oreja y el cuello se dejó hacer. Movió el cuello inquieta, sin separarse lo más mínimo ─necesitas ser acariciada… cariño. Volví a chuparla la oreja, acariciando sus muslos por debajo de la minifalda. Ella gimió quedamente. ─Mmm…Concetta. Mientras acerqué mis labios a su boca, las palabras de mi hijo me vinieron a la mente ─Voy hacer le comas el chocho a la nueva puta ─ella se acercó a mí. Tiene unos labios carnosos, para ser besados. La besé tímidamente. Subí mi mano por sus muslos, hasta rozar las braguitas, algo húmedas. En ese instante separó los muslos la muy puta. A la vez me besó la boca con deseo. Le repasé todo el coño, muy velludo. Ella interrumpió el beso un instante diciéndome ─Concetta lo… m-maté…yo ─me dijo algo nerviosa y dubitativa. La miré incrédula sin saber a qué se refería. ─No sé qué quieres decir… Tana ─le dije. Ella sin separarse lo más mínimo me repitió ─He… he matado a mi esposo, ya no podía más. Si no quieres ser mí amiga lo entenderé, sólo te ...