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Mi primer hombre (Parte 3): La entrega
Fecha: 12/04/2022, Categorías: Gays Autor: Qurioson, Fuente: CuentoRelatos
Una semana después de aquel sábado en el que Alberto me desvirgo la cola en mi casa y me convirtió en su puta, me llamo para decirme que consiguió que un amigo le preste un departamento para volverme a coger, sin permitirme preguntar mucho, me indicó que vaya para la esquina de su casa al día siguiente a las 6 de la tarde. Me preocupaba saber dónde iba a estar el amigo, la verdad me daba miedo que hubiera otro hombre mientras él me sometía, pero no me dio tiempo a preguntarle. Realmente después de las cosas que me hizo en nuestros dos encuentros anteriores, su forma autoritaria y dominante, me atraía y me hacía sentir que le debía obediencia, de ahí me quedo para toda la vida la atracción que me producen los hombres dominantes, pero no podía dejar de temerle, cosa que también me calienta, en el fondo el miedo es excitante. Así con todas las dudas y temores que tenía, fui al encuentro acordado en la esquina de su casa, él iba a salir y me iba a llevar hasta la casa del amigo, yo seguía sin saber si íbamos a estar solos, la calentura que tenía por él, me empujaba hacia él, era tal la atracción que ejercía sobre mi, por mi corta edad, falta de experiencia contrarrestando a su madurez y manera de dominarme, me hicieron creer que en mi papel de hembra sometida, me estaba enamorando de este hombre que me doblaba en edad y un poco más. Ni bien llegué al encuentro, abrió la puerta de su casa y se asomó a ver si yo estaba, al verme me hizo una seña que espere y salió un ...
... minuto después. Me indico que caminemos un par de cuadras hasta la casa del amigo, en el trayecto pude preguntar dónde iba a estar el dueño de casa, y me respondió que nos iba a abrir la puerta y nos iba a dejar solos en una de la habitaciones, mientras él se iba a quedar en otra parte del departamento. No me gustaba mucho la idea de que un desconocido me vea y sepa seguramente que Alberto me iba coger, sabiendo que eran muy amigos y que se conocían bien, no era muy difícil deducir que yo era el puto que iba a ser garchado, pero no tuve más remedio que confiar en la palabra de mi hombre y aceptar que el dueño de casa nos iba a dejar solos. Al llegar, el amigo bajó a abrirnos, y subimos los tres en un ascensor muy pequeño, yo me quedé mudo por la vergüenza que me daba la situación, mientras noté que el amigo me miraba insistentemente, cosa que me puso más nervioso todavía mientras Alberto disimuladamente me manoseaba la cola. Entramos al apartamento y el tipo, un gordo feo, desaliñado y mayor que Alberto, realmente me resultaba desagradable, pero tal como había dicho mi macho, dijo que pasemos al dormitorio del fondo y que nos pongamos cómodos allí, antes de que entremos al cuarto, nos deseó que la pasemos bien, cosa que me puso más incómodo, pero ya estaba ahí y aparentemente iba a estar a solas con mi hombre. Al quedar solos Alberto me ordenó que me desnude y él hizo lo mismo, se acostó boca arriba con su hermosa verga a medio endurecer, comenzó a tocársela para ...