1. Sexo al aire libre


    Fecha: 13/04/2022, Categorías: Sexo Interracial Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Pocos hombres logran satisfacerme tanto como lo hace mi amigo Luis. Es un moreno enorme de aproximadamente 2 metros de altura, musculoso, con un cuerpo como tallado en piedra y, lo más importante de todo, una verga que alcanza los 23cm y gorda como botella de coca-cola, además de una impresionante cabeza. Sus ojos café y su rostro tosco y brutal me excitan en gran manera, hacer el sexo con él, es toda una avalancha de orgasmos y sensaciones placenteras.
    
    Me llamo Fabiola y soy fanática de las actividades al aire libre y el mes pasado invite a Luis y a otros amigos y amigas a pasar el fin de semana a una cabaña en las montañas. Pero para llegar hasta allí hay que hacer una caminata de casi 2 horas. Es un gran esfuerzo, pero los paisajes, el aire fresco y la sensación de libertad lo compensan ampliamente.
    
    Llegamos en mi Jeep hasta el pie de la montaña donde debíamos comenzar a caminar. Bajamos nuestro equipaje y comenzamos el ascenso. El sol brillaba alto y, a pesar de la frescura de los árboles y la vegetación, comenzamos a sudar. La frente de Luis se llenó de brillantes perlas de transpiración que bajaban por sus mejías y nariz, su pecho comenzó a humedecerse también y la camiseta blanca se pegaba a sus bien definidos pectorales. Comencé a excitarme y cuando él se quitó la camisa estallé y me decidí a probar algo de sexo al aire libre. En unos 16 minutos llegaríamos a mitad de camino y tomando una desviación del sendero principal se llegaba a un bello nacimiento de ...
    ... agua escondido entre la vegetación. Solo yo sabía de su existencia por lo que tracé el plan rápidamente.
    
    Cuando estuvimos en el punto exacto decidí que quería descansar un momento, y le pedí a Luis que me acompañara y a los demás que se adelantaran para ir preparando todo. Hubo miradas de sospecha y murmuraciones, pero no me importó, mi vagina necesitaba ser taladrada por la polla de Luis y mis pechos urgían por ser envueltos con su carnosa lengua.
    
    Karla, Raúl y los demás continuaron el camino, mientras Luis y yo nos sentábamos en unas piedras a la orilla del sendero. Pasados unos minutos me levanté y Luis hizo lo mismo. Le dije que me siguiera, adelantándome entre un par de enormes árboles que bordeaban el camino. Caminé a paso ligero, tratando de que Luis no me alcanzara pero que tampoco se perdiera. A los cinco minutos emergí de entre la vegetación a un hermoso claro donde un estanque de agua cristalina y pura me esperaba. El aroma de las flores era intenso y el murmullo del agua vertiendo de entre unas rocas hacia la pequeña laguna era como una canción. Dejé caer mi morral y esperé a que apareciera mi moreno. No tardó mucho en surgir por el mismo lugar en el que lo había hecho yo. Su mirada fue de auténtica sorpresa y admiración al contemplar la hermosa escena y sus ojos se abrieron aún más cuando comencé a quitarme la blusa y el sujetador, dejando a mis pechos brillantes por el sudor balanceándose ante él, luego las botas, los vaqueros y la tanga blanca, revelando mi ...
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