-
La amorosa y cariñosa tía Laura me perturbó
Fecha: 21/04/2022, Categorías: Incesto Autor: ALEJOGOMEZ6991, Fuente: CuentoRelatos
Crecí mimado por muchos en la familia, pero en especial por mi tía Laura que siempre supo manifestarme su inmenso cariño con besos, abrazos, y regalos, siempre me llamo: “Mi amor hermoso” lo que me hacía sentir muy especial, pero al pasar los años por alguna razón esa cantidad de afecto comenzaba abochornarme, no tenía claro porque al principio, pero poco a poco fui descubriendo que mi tía Laura me atraía y no era para menos porque era una mujer de 38 años, alta de 1.74 cm, figura delgada armoniosa, de ojos verdes, cabello largo castaño, pero lo que más me atraída eran sus pechos suntuosos, y sumamente llamativos por su gran volumen, y forma esférica que no pasaban desapercibidos fácilmente, a no ser que ella usara un abrigo o algo así. Mis confusiones me llevaron a desahogarme con mi amigo Francisco, pero este lejos de aconsejarme bien me empujo a caminar por el filo de la lujuria, pues palabras más palabras menos decía irónicamente: “Déjese consentir de su tía Laura y disfrute!” Entonces mi paso a mi adultez fue despertada por la musa de mi tía Laura, cada beso me derretía, y cada abrazo donde podía sentir sus pechos llenos me excitaba, esto me llevo a tener una que otra fantasía sexual con ella que en más de una oportunidad me hizo sentir tan culpable que me deprimí, por lo que me llevo a comer más de la cuenta, llegando a mis 22 años y 1,85 cm, a tener un peso de 130 kilos, lo que no demoro a tener el señalamiento de gordo, manteca, cerdo, y otros muchos apodos siendo ...
... el único decente de Germán Monster el de la seria de Tv “Los Locos Adams” Y aunque ningún apodo me hacía fácil mi vida, por lo menos este último apodo me hizo popular. Los días pasaron y junto con mi familia tome la opción de recluirme en un centro de adicciones no solo por mi adicción a la comida, sino a la pornografía pasaba horas pegado en el computador en sitios web donde pagaba por servicios de Sex-show, por supuesto desde que puse un pie en el Centro de rehabilitación “El Renacer” las cosas no solo cambiaron, sino fueron difíciles. El tratamiento fue de asilamiento y de abstinencia total, lo que entre en una etapa de mucha ansiedad y en algunos casos perdía el control alterándome por el desespero de querer comer o ver porno. Y lo único que tenía permitido para desfogar mi energía, en este encierro era hacer deporte en el gimnasio o en el parque, tampoco tenía contacto con casi nadie. Solo escasamente con Psicoterapeutas y uno que otro paciente, que también tenía su problemita. Por lo que casi no nos dejaban compartir, solo en las terapias de grupo y tal cual juego de integración. Así transcurrieron dos meses para cuando recibí la primera visita de mi familia, sin embargo esta visita fue restringida solo podíamos caminar en grupo 20 minutos, pero esta visita no me callo nada bien, no solo por la tristeza de verlos partir, sino que al ver a mi tía Laura despedirse me decía: “Mi amor hermoso te vas a poner bien. Pronto!” Y mientras me lo decía dulcemente me abrazaba ...