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Mi prima Valeria (V)
Fecha: 28/04/2022, Categorías: Incesto Autor: MiSeudonimo, Fuente: CuentoRelatos
Todo el resto de la noche estuvimos intercambiando miradas cómplices. Me moría de ganas por estar a solas con ella y poder retomar donde lo dejamos. Ni siquiera estaba del todo seguro qué era lo que seguía, pero necesitaba saberlo. Desgraciadamente eso no fue posible. Todo el resto de la noche nuestros primos estuvieron con nosotros en todo momento. -Voy a buscar algo más para tomar –dije en un momento dado, mirando a Valeria, para hacerle entender que la esperaba adentro. -¡Banca! Vamos todos directamente, ya está refrescando, vayamos y seguimos adentro -acotó mi primo, arruinando toda posibilidad de quedarme a solas con mi prima. Ese fue el único intento de poder volver a hablar con ella que llegué a realizar. Al poco tiempo de mudarnos al comedor, ya todos empezaron a levantar campamento y decir que era hora de irse. No me quedó mucha más opción que hacer lo mismo. Después de todo, mis tíos estaban dele repetir que “era tarde”, invitando cordialmente a que cada uno se vaya a su casa. Saludé a mis primos, mis tíos y mis viejos. Quedó para el final Vale a la cual al estar rodeados por toda la familia no pude más que abrazar y dar un beso. -Feliz cumpleaños primita, espero que lo hayas pasado bien hoy –le dije, honestamente sin ningún tipo de doble intención. Es algo que solía decir en esas situaciones. -Sí, muy, gracias –me dijo con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando me dijo eso entendí el doble sentido que podía haber tenido mi frase y le ...
... correspondí la sonrisa. -¡Bueno! Parece que se arreglaron las cosas –acotó Sofía que estaba justo detrás de su hermana. Era verdad. El escenario era completamente distinto. Había llegado a esa casa y mi primita me había recibido con ojos llenos de furia y durante casi toda la noche no me había querido dirigir la palabra. Y ahora me estaba yendo mientras compartíamos una sonrisa cómplice y un secreto que solo nosotros conocíamos. Eran las 3 y media de la mañana cuando llegué a casa y no debo haberme dormido antes de las 5, seguía repitiendo ese momento en el living una y otra vez en mi cabeza. Quería mandarle un mensaje a mi prima, pero no quería parecer un desesperado. Yo era el grande, el maduro en todo esto, no podía comportarme como un pendejo necesitado. La veinteañera era ella. Guau, veinte años, alegre, hermosa y divertida. Mi primita. Lo que hace unas semanas parecía una fantasía fuera de lugar, ahora estaba convirtiéndose en realidad. --------- Dos y media de la tarde. Dolor de cabeza. Sol entrando por la ventana y dándome directo en la cara. Así fue mi despertar. Me costó unos minutos terminar de despabilarme pero cuando logré hacerlo y empecé a estirarme, todo lo acontecido la noche anterior empezó a volver. Tanteando con la mano, busqué mi celular en la mesa de luz, pero no estaba. No era la primera vez que pasaba. Rebusqué con los brazos entre las sabanas y bingo. Me había dormido con el celular en la mano de nuevo. Prendí la pantalla y ¡Sí! ...