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Forma de ser
Fecha: 30/04/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: picante100, Fuente: CuentoRelatos
Era verano, un viernes cualquiera. Una amiga suya se casaba dentro de un mes y habían decidido hacerle una despedida de soltera. Primero querían pasar unas cuantas chicas de la cuadrilla por un sex-shop a ver si encontraban algo divertido para ese día. Por su parte. María una mujer madura en la sesentena dominante estaba en el mismo sex-shop para ver si habían traído alguna novedad y recoger un aparato de castidad anal. En ese sex-shop alguna vez incluso había ligado pero esta vez solo iba a hacer ese recado. Le apetecía encontrar una sumisa pero no tenía ninguna prisa ya que buscaba algo concreto, alguien que con solo verla ella supiera que interiorizaba la obediencia como ninguna y entonces la vio. Vio a Julia entrar, iba la última en ese grupo de chicas algo escandalosas, pero ella tenía otro estilo. Era más seria, la verdad no sabía si era sumisa o no, pero esa distinción al caminar y comportarse le gustó. Ella estaba en el mostrador hablando con la encargada y pagando su encargo. Las chicas se distribuyeron por el local. Julia se detuvo en la zona donde tenían la ropa y artículos BDSM. Lo hacía de forma disimulada como que no se notase que le gustaba. Había en la pared un grabado en el que una chica estaba atada mientras una mujer sujetaba su mentón mirándola con actitud dominadora. María se dirigió a donde estaba la chica y se situó detrás de ella. Antes vio que sus amigas desde donde estaban no podían verlas. Susurró al oído de la chica: Veo que te gusta. ...
... ¿Con cuál de las dos te identificas? La chica iba a girarse, pero instintivamente antes de hacerlo respondió balbuceando: La chica que está atada. Pues entonces si te gusta ella, no te gires y en media hora te espero en la terraza de la cafetería … y hablaremos de las sensaciones que te ha producido el cuadro. La dirección de la cafetería está en la tarjeta que te acabo de meter en el bolso. Julia se quedó de piedra y no se movió. María con las dos manos desde atrás fue levantando la falda de la chica. Julia dijo: ¿Qué haces? María soltó la falda, pero Julia con su mano buscó la mano de la mujer y la acercó al borde de la falda y susurró: Por favor, sigue. María empezó a subir la falda, pero primero miró que nadie desde donde estaban las amigas pudiera ver nada. Levantó poco a poco la falda hasta que pudo tener acceso a su tanga. Tras ello, sacó una navaja y con ella cortó la tela de la prenda íntima de Julia que cayó al suelo lo mismo que la falda volvió a su sitio. Julia de forma instintiva se agachó a coger el tanga y cuando se giró María ya estaba fuera del local. Este tenía dos puertas y había salido por la trasera que Julia no conocía. María no estaba segura si la chica acudiría, pero después de la escena de la falda estaba casi segura que así sería. Pidió un café para ella y un botellín para la chica. Eligió una mesa en la terraza alejada de la gente. A su espalda no había nadie y la chica se sentaría delante de ella. Lo tenía todo controlado. ...