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Alicia, mi gran descubrimiento
Fecha: 10/05/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... pintados de rojo. A toda velocidad pensé que mis malos pensamientos habían acertado y que lo de las bombillas era su cebo, también hay que decir que en esa trampa caía encantado. Cerró la puerta y fue a darme dos besos, y ya decidí que tenía que avanzar, le cogí suavemente de la cintura y le di dos besos en sus labios. Ella me abrazó del cuello y me dio otros dos besos en los labios bajando suavemente mi cabeza y colocándola en el canalillo de sus pechos. Yo disfrutando de su perfume y de lo que tenía que solucionar. Me volvió a abrazar y con delicadeza me dio dos besos en el cuello diciéndome que le gustaba mucho el olor de mí colonia, seguidamente me miró a los ojos y sonriendo me preguntó si me había dado cuenta de sus verdaderas intenciones, le respondí que aún con la debida prudencia estaba todo muy claro. Aún y todo no sabía si del todo ella quería seguir y sobre todo hasta dónde quería llegar, por eso le pregunté si estaba segura porque ya no me quedaba más que un solo plan, comernos los dos enteritos y sin futuras obligaciones. Nos recostamos juntos en el sofá y las cuatro manos ya iban corriendo por los cuerpos, diciéndome que este viaje lo necesitaba, que llevaba mucho tiempo sin hacer nada y que para ponerse al día me había elegido a mí. Vaya subidón, la preciosa madurita me había elegido y preparado su trampa, se había puesto toda sugerente y bonita y me pedía que la comiera entera. Tras unos besos con ganas y tras recorrernos los cuerpos ...
... con las manos le propuse que íbamos a necesitar un campo de juego mayor que el sofá para soltar y disfrutar de las pasiones. Sonriente me cogió de las manos y me llevó a su dormitorio. Cuál es mi sorpresa que en la mesilla del dormitorio tenía preparado en una bandeja una cubitera de cava con hielo y frascos de leche corporal y un frasco de aceite corporal, lo tenía todo muy preparadito. Le quité el precioso batín y comencé a jugar con los tirantes del camisón, a su vez ni me había enterado pero ya me tenía en pelotas. Le bajé el camisón y quedó solo con las sugerentes medias de liga. Mientras recorría a besos su cuerpo me pidió que fuera despacito que llevaba muchos años sin hacer nada pero que no le ponía ningún límite a nada, iba a ser cuestión de poner mis habilidades a prueba. En tan interesante reto estaba metido, comencé a jugar con un poco de cava en sus pezones, en su ombligo y en su clítoris, degustando lentamente. Notaba como se iba poniendo tensa y sencillamente cachonda a la vez. La giré y comencé a besar y a recorrer con mis besos su espalda muy suavemente, llegando a sus preciosas nalgas. Sentía que ella estaba disfrutando a la vez que se entregaba completamente. Ahí comencé a jugar con mis dedos en su clítoris y con un poco de cava en su esfínter, juego que me llevó a un beso negro lento pero juguetón. Lamía y jugaba con mi lengua en su culo mientras notaba que se estaba calentando tremendamente. Le volví a cambiar de postura y comencé besando de ...