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Mario (10 de 22): Y todo estalla
Fecha: 12/05/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
Estaba terriblemente nervioso, tanto que sentía ligeros mareos, la decisión estaba tomada y lentamente comencé a vestirme, me sentía a gusto dentro de aquella ropa, diferente en algún sentido. Había pasado mucho tiempo en el baño, lavándome el pelo que no me terminaba de decidir a cortarlo, me lave todo, por si Guillermo tuviera algún ocurrente deseo para satisfacerle. Tenía que ir preparado para lo que saliera, aunque tampoco era probable con Robert en la casa, cuidaba mucho las formas. Decidí que las seis era una hora prudente, todos los invitados estarían entretenidos, con juegos o ya algo bebidos descansando. Cogí el autobús y me bajé una parada antes para andar e intentar tranquilizarme. Desde la carretera se escuchaba el ruido de la música, sin estridencias, borrada a veces por voces de júbilo o protesta. La puerta del jardín estaba sin cerrar con llave, esperando hipotéticos invitados, no tuve que llamar y tampoco usar la llave que Guillermo me había entregado, hasta ahora pasaba desapercibido. Las voces me llevaban hacía la zona de piscina desde donde se escuchaba más ruido, rápidamente distinguí a Guillermo, vestido de verano y, entre risas, atendiendo a dos muchachos con los que hablaba entre grandes gestos explicándoles algo. Él también me miró, sin sorpresa, me esperaba. Otros jóvenes permanecían delante de una mesa repleta de refrescos y bebidas, con platos de comida para picar, con frutas exóticas y de aspecto delicioso. En la piscina, y fue ...
... lo último que miré, estaba Robert, jugaba con dos chiquillas que intentaban abrazarle para hacerle caer entre gritos de victoria cuando lo conseguían. Un equipo de música amenizaba el encuentro. En un primer momento me sentí desplazado y fuera de mi mundo, cada uno estaba a lo suyo y nadie me prestaba atención cumpliéndose precisamente lo que quería. Estuve así unos momentos, unos metros alejado de la piscina mirándoles, por el rabillo del ojo veía que Guillermo no apartaba la mirada de mi. Pensé en meterme en la casa y por lo menos hablar con Justa, buscar alguna pregunta que hacerle, algo para pasar el tiempo. Me di la vuelta y entonces escuché el grito. -¡Marin! ¿Llegas tarde y ya te marchas?, cámbiate y ven al agua. Me volví con el tiempo justo de ver a Robert saltar con agilidad saliendo de la piscina y corriendo hacia mi. -¡Joder, joder, joder! Qué ganas tenía de verte. -me abrazó elevándome del suelo, estaba totalmente mojado pero parecía no darse cuenta. Me dejó en el suelo otra vez y sin soltarme las manos se alejó para mirarme. -Estás guapísimo, más que nunca. -no me dejaba decir una palabra, hablaba como una máquina. -Vamos arriba, te he traído un regalo de la gran nación americana. -su voz sonaba burlona pero tiraba de mi mano, haciéndome que fuera tras de él, corriendo casi. Su habitación está en la planta superior, no le importaba dejar las huellas mojadas de los pies en el brillante parquet, reía sin cesar con la alegría que ha tenido ...