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Mi Suegra
Fecha: 20/05/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Tengo con mi suegra una relación muy especial. Además, tanto a ella como a mi nos encanta hacer masajes y que nos los hagan, así que no es de sorprender que un día las cosas acabaran como acabaron. Era un verano especialmente caluroso, y era un día entre semana. Faltaba poco para que empezaran las vacaciones, de agosto, y mi suegro se adelantó unos días a ir a la casa del pueblo, cerca de Valladolid. Mi suegra decidió quedarse un par de semanitas mas, porque en Valencia, de donde somos nosotros hay playa y a ella le encanta el mar. Aquel día, pues, la llamé porque yo estaba trabajando en casa de un cliente, bastante cerca de su casa, y me autoinvité a comer, porque, la verdad, me apetecía poco ir con los pesados del trabajo. Ella dijo que si encantada, pues un poco de compañía no le vendría nada mal. Llegué a su casa a eso de la una y media. - Soy yo, -dije por el interfono - Sube por las escaleras, el ascensor está estropeado,- contesto ella "Bufé", pensé, eran nada menos que 5 pisos !!! Llegué exhausto y completamente sudado. Mi suegra estaba en la puerta, esperando, con un traje muy veraniego de estos con tirantes, que siempre me ha puesto loquito, porque, cuando esta por su casa y lo lleva, casi nunca se pone ropa interior (máximo algún tanga, alguna vez) y, al ser blanco, la verdad es que no deja casi nada a la imaginación. Me acerqué a ella, le di dos besos y le dije: - Luisa, te importa que me quite la camisa? Estoy chorreando! - Es que ...
... aquí dentro hace mucho calor. Con estos tejanos y la camisa te tienes que estar achicharrando! - Hombre, si, pero el pantalón no me lo voy a sacar, - dije yo, riendo. - Llevarás algo debajo, supongo, no? Sino, te puedo dejar unas bermudas de mi marido. Dicho esto, se fue a buscar un pantalón corto de su marido y me lo trajo. Me lo probé en el cuarto de invitados y, la verdad, me venía un poco grande. Pero el calor era tal que me quité pantalón, camisa y incluso los calzoncillos, quedando solo con las bermudas, sin nada debajo. Nos sentamos a la mesa y comenzamos a comer. - Eres una excelente cocinera, pero es que esta vez te has pasado! Las gambas estaban riquísimas! - Pues espera a probar las fresas que te he ido a comprar expresamente! "Gambas y fresas!" - pensé, - "Me voy a poner como una moto! Y con este calor..." Cuando ya íbamos a tomar el café, ella fue a coger el azúcar de un armario un poco alto y yo no pude dejar de contemplar, por el escote de la manga , uno de sus preciosos pechos. No era la primera vez que se los veía, pues cuando íbamos a la playa, tanto mi mujer como ella hacen top-less. Pero aquél día me quedé embobado viéndola. Tenia un puntito de arruga, pero por la edad, no estaban casi nada caídos, y aquel pezón, parecía que no hubiera dado nunca de mamar. Mientras, ella, volvió a bajar el brazo y soltó una mueca de dolor. - Estas bien? - pregunté - El hombro, - contesto ella - que vuelve a doler! Y encima estos días tengo ...