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La mamá de Max (III): La boda de su hija
Fecha: 27/05/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... esas nalgas de madura que tenía, apretaba sus piernas y metía mi mano por debajo de su vestido, me tenía súper excitado y ella estaba igual que yo, solo nos detuvimos al escuchar a los meseros, ¡pero eso no nos detendría! L: Quiero darte, me tienes a mil, ¡toca!! M: ¡Luis!!! ¡Que duro estas, uhm! L. Ven, seguro de este lado podremos! M: ¡Pero es la boda de mi hija!!! L: No te preocupes, ¡nadie lo notara! La tome de la mano y la lleve a la parte de atrás de la cocina, ¡era un pasillo donde nadie pasaba sí que ahí comencé a acariciarle sus tetas mientras la mama de Max me acariciaba mi verga por encima de mi pantalón! Que rico se sentía, por medio de su escote, saque sus ricas etas, aun eran grandes de pezón claro, duras, ¡uhm!! Con mi lengua empecé a saborear su sudor, recorrí cada pedazo de teta, no quería dejar sin probar alguno, Marlene, ¡me acariciaba la cabeza y gemía de placer! Me desabrocho los pantalones y me los bajo junto a mi trusa, mi verga estaba súper dura y húmeda de líquido pre seminal, toda la fiesta la había tenido así gracias a ella, me miro fijo y se arrodillo, tomo mi verga con sus manos y la coloco entre sus tetas, apretaba la cabecita con su duro par de pechos, ¡eso era fenomenal! Después de masturbarme con sus ricas tetas, donde mis fluidos mojaron su vestido, ella decidió comenzar a mamármelo, uf, ¡que rico! lo lamia desde mis huevos hasta mi glande, luego lo saboreaba como paleta para desaparecerlo tragándoselo por ...
... completo, una y otra vez, cada vez más rápido! L: ¡Uhm, si, así, ah!!! M: ¿Te gusta? L: Continua, ¡no pares!! Me tenía pegado a la pared jadeando, no nos preocupaba ser descubiertos, Marlene seguía dándome unas ricas chupadas, ¡dé esas que solo las mujeres de su edad dan! Pero decidí que ahora yo lo haría, la puse de pie y me arrodille, levante su vestido e hice a un lado su trusa, su vagina estaba húmeda, depilada, se veía deliciosa, comencé a pasarle mi lengua por su pelvis y baje lento a sus labios vaginales, ella mirando al cielo, exclamaba de placer, ¡mientras mis dedos abrían su vagina para saborear su clítoris! Con maestría introducía mi lengua y la movía como gusano, ella se retorcía, sus fluidos inundaban mi boca, su sabor salado era un néctar de vida, le acariciaba sus duras nalgas, apretaba sus tetas y mordisqueaba su clítoris, ¡Marlene no hacia otra cosa ms que jadear y exclamar lo mucho que le gustaba eso! M: ¡Ah!!! ¡Así Luis que rico!! L: ¡Amo tu pucha!!! M: ¡Si, cómeme, agh!! L: Eso mi amor, ¡vamos mójame! Marlene escurría la sentir mi lengua dentro, yo arañaba sus duras nalgas y me la empujaba ms a mi boca, la rica mama de mi amigo exclamo un fuerte suspiro y su orgasmo vino con gran potencia, la señora se retorcía en mi cara, yo me bebía su néctar de placer, era momento de penétrala! Me puse de pie y nos besamos apasionadamente, levante una de sus piernas y levante su vestido hasta su cadera, ella se bajó la tanga y me dirigió a su ...