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Viaje de negocios con mi jefe (Parte 1)
Fecha: 23/06/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Nati Galache, Fuente: CuentoRelatos
... llevabas tatuajes? Indagó sorprendido. -Lo has dicho bien, no llevaba- solté una risita traviesa. -Conoces muy bien las políticas de la empresa Natalia- dijo intentando sonar decepcionado pero con un dejo de asombro imposible de ocultar. Las políticas de la empresa, por no decir que las de Mauro no me lo permitían, pero vamos que no estaban en un lugar muy visible para mi trabajo, llevaba uno en el costado derecho a la altura de las costillas, una sola palabra, pero de tamaño considerable, otro en el costado izquierdo, dos palabras de tamaño pequeño, uno más en la espalda media, una frase en horizontal y todos los planetas del sistema solar en fila sobre la columna vertebral. -Ya, pero las políticas de la empresa dictan un código de vestimenta que sigo al pie de la letra y jamás los he mostrado- puntualicé un tanto triunfante. Mauro observaba el de mi costado cauteloso a la vez que rosaba mi piel con las yemas sus dedos, la sensación me humedeció por completo. -Tendremos que tomar medidas más estrictas al respecto- dijo mientras me tomaba por la cintura y me invitaba a meterme en el jacuzzi, rozaba mi cuello con sus labios, comenzó con delicados besos mientras subía hasta mi mandíbula, me tenía, estaba pasando y no había manera de escapar. Pero en mi cabeza resonaban mil interrogantes. Mauro se percató de mi distracción, se detuvo y preguntó: -Nati, ¿segura que estás bien con esto?, si no lo estás, me retiro en el momento en que lo digas, hablo en ...
... serio- manifestó con un dejo de inquietud. -Estoy bien, es sólo que... no sé qué va a pasar si cruzamos esa línea, tu sabes... no quiero perder mi empleo, me gusta mucho lo que hago- expliqué preocupada. -¿Y quién demonios te está diciendo que vas a perder tu trabajo?, independientemente de esto, trabajo es trabajo, y tú sabes de sobra que yo no lo mezclo- espetó con franqueza a la vez que se acercaba pera abrirse paso entre mis muslos. La verdad es que tenía razón, siempre había separado su vida personal de su empresa, con excepción de esta semana, aunque podía entender que estaba atravesando una situación bastante difícil, de alguna manera me convencí a mi misma de que hacía lo correcto, Mauro prosiguió con los roces de sus labios por todo mi cuello mientras aferraba una de sus manos a mis caderas y paseaba la otra por mi entrepierna, mis gemidos no se hicieron esperar. -Sabes que tienes el permiso de hacer lo que quieras ¿verdad?- me dijo entre besos al oído con su voz más seductora. De pronto ya no pude aguantar más, volteé mi rostro un poco para encontrarme con sus labios y me dejé llevar, mientras le besaba, Mauro tiró de mis caderas, me acomodó en su regazo y se sentó en el jacuzzi, podía sentirlo, estaba tan duro y exquisito que instintivamente comencé a hacer un vaivén con mis caderas para complacerme un poco, mi excitación era más que evidente, entre besos se me acercó al oído con respiración entrecortada. -Tómalo con calma nena, no llevamos prisa- ...