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Follando con el novio de mi hijo y…
Fecha: 03/07/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... suele pasar. Pero no sufras, también me gustan las mujeres y tú, mamá, más que ninguna otra que haya conocido, porque me gustan maduras, experimentadas y ansiosas…, como tú, mamá. Me animé al escuchar estas palabras y casi por instinto, le bajé el pantalón ancho que llevaba y no estaba atado sino solo se sujetaba con el elástico. Vi su polla tan cerca que no pude hacer otra cosa que metérmela entre las manos para acariciársela y también su gran escroto con dos pelotas duras en su interior. No me atrevía a levantarme ni a ponerme delante de él de rodillas por si no respondían mis piernas que las sentía con hormigas en toda su extensión. — Chúpalas, cariño, —me dijo. Me las puse a la boca. Para que estuviera más cómoda, se adelantó y pude tener mi espalda bien acomodada. Chupé su polla, y me iba masajeando yo misma mi clítoris y metía dedos hasta dentro. La polla de Luis llegaba hasta mi glotis, a veces me faltaba aire, Luis lo notaba y me alejaba un poco la cabeza para que respirase y la volvía a meter en mi boca. Estaba dura, muy dura y le pedí que me follara. Me tomó de las manos, me puso de pie, me llevó a la mesa y me reclinó sobre la mesa, tras quitar los platos del desayuno. Justo estaba a su altura y me comenzó a penetrar. La metió del todo y se agarraba a mis tetas, pellizcándolas con toda su mano, una en cada teta y me iba besando toda mi cara, frente, ojos, mejillas, nariz, boca y barbilla. Yo me pude incorporar y me agarré a su cuello, crucé mis piernas ...
... por su cintura apoyando los talones en sus voluminosas nalgas, mientras él me dio la vuelta para apoyar sus nalgas en la mesa y comenzó a follarme. Largo rato lentamente. Luego lo fui inclinando sobre la mesa y lo tumbé del todo espalda sobre la mesa y comencé mis movimientos casi en vertical. Iba follando mi coño y yo me sentía feliz hasta que gritó: — ¡Que me voy!, ¡que me corro! Me levanté mi cintura y salió su polla de mi coño, me senté encima de sus muslos y comenzó a eyacular chorros de semen que me llegaron hasta le cabeza, el cuello mis pechos y mi abdomen. Luego se puso a reír de una manera muy extraña, mirando al dintel de la puerta del comedor. Me di la vuelta y allí estaba mi hijo Ismael viendo lo que estábamos haciendo. Me puse a temblar y quería irme. Luis me amarró fuerte de mis muñecas y no pude escapar. Entró mi hijo, me miró con cara sonriente. No sabía si era de contento o de rabioso. Una sonrisa que también podía ser de deseo. La polla de Luis estaba junto a mi concha cruzándola por fuera y dura. No supe si se había vuelto a despertar su polla o nunca se había dormido. Mi hijo delante de mí se desnudó. Se puso en mi espalda, su pena acariciaba mis nalgas y me metió un dedo en el culo. Perdí entonces la resistencia y me metió otros dos. Alargó el brazo, agarró el bote de mayonesa se untó los dedos y me los pasó por el culo. Yo estaba tan sorprendida que no sé qué estaba pasando. Ellos se miraban y sonreían. Mi hijo por detrás giró mi cara y me besó ...