1. Acosado por mi suegro


    Fecha: 11/07/2022, Categorías: Gays Autor: troletti, Fuente: CuentoRelatos

    ... en la mano me miraba. Me sentía extraño, casi cohibido, pero no. Era raro.
    
    —¿Está es tu maleta?
    
    —¡Si, si —dije yo.
    
    —¡Adelante, adelante, sin vergüenzas, vamos! —me alentó el hombre. Quité mi remera. El hombre silbo. Y con un dedo acarició mi espalda. Noté su bulto, sí claro, porque lo mire y el seguro se dio cuenta.
    
    —¡Vaya espalda que tienes muchacho, eres joven, ahhh, que belleza —comentó, me pareció, babosamente. Continúe quitándome la ropa y quedé en calzoncillos.
    
    —¡Uhh, que cola tienes muchacho, realmente!!
    
    —Tu hija me ha dicho lo mismo…
    
    —¿Ves? ¡Es cierto, humm, ¿Puedo tocar? —y antes de que contesté ya me estaba metiéndome mano en mis glúteos. Las pellizcaba totalmente en descontrol.
    
    —¡Deja tus manos quietas!
    
    —¡Vamos sé que te gusta!
    
    —¡No, suelta, suelta!! —yo no podía dejar de mirar como crecía su bulto. Se veía de temer. Muy grueso.
    
    —¡Crees que no me di cuenta como miras aquí!! —dijo al fin agarrándose los genitales. Sin darme cuenta mi calzoncillo estaba por el piso. Y las manos de aquel hombre se metían por todos lados, hasta mis huevos, estaban siendo usurpados por aquellas manos grandes y firmes.
    
    —¡Mira lo que has hecho!! —me dijo y me mostraba su garrote duro, grueso y preparado, fuera de su ropa.
    
    Escuchamos pasos de pronto. El giro su cabeza y yo pronto me calce una bermuda y salí disparado del lugar, a los pocos pasos me di cuenta de que tenía una erección de los mil demonios. El tipo me había calentado. Durante la fiesta ...
    ... de aquel día no me cruce más con mi suegro, pero rondaba en mi cabeza el hecho de que me había puesto duro. Tal vez por sus caricias. ¿Me habían gustado? ¿Tal vez la situación de ser descubiertos? ¿Tal vez lo tome como un juego?
    
    Giraban mil cosas por mi cabeza, tantas que mi novia se enojó porque pensaba en otra cosa y hacía de cuenta que no estaba allí.
    
    Al día siguiente era todo silencio. Me levante pasadas las diez de la mañana. Solo se oía el canto de los pájaros. Algún empleado pasaba de aquí para allá, ordenando el desastre de la fiesta.
    
    En eso aparece mi suegro, otra vez en sunga y con una enorme toalla cruzada al hombro.
    
    —¿Ya te has levantado? —me preguntó conociendo la respuesta
    
    —Sí
    
    —¿Dormiste bien?
    
    —Muy bien —contesté haciéndome el duro.
    
    —¡Bueno ven conmigo! —me tomo del brazo y casi me arrastró a la piscina. Mientras íbamos camino a la pileta me tomo de un hombro, casi paternalmente, miré de reojo su bulto palpitante, no pude evitarlo, un sinfín de confusiones me pasaron por la mente y me sentí nervioso y perdido.
    
    Trate de no pensar.
    
    —¿Lo hiciste otra vez? —preguntó incisivo mi suegro
    
    —¿Qué?
    
    —¡Tú sabes!
    
    —¿Qué?
    
    —¡Me miraste el paquete otra vez! ¡Sé cómo te sientes y está bien! ¡Eres joven y quieres conocer otras cosas! ¡Yo te las enseñaré, no te preocupes! —iba diciendo esto mientras nos acercábamos a la piscina y bajaba sus mano por mis nalgas.
    
    —¡Tienes un culo jugoso!
    
    —¡Pero, no…!
    
    —¡Tranquilo, no te asustes! —de la ...
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