1. Hermanos universitarios


    Fecha: 14/07/2022, Categorías: Incesto Autor: donescrytor, Fuente: CuentoRelatos

    ... hicieron sonrojar mis dos hermanas, pero me sentí un poco contrariado, algo culposo. Me encantaba sentirme complacedor de damas, es una vieja costumbre aprendida o heredada de mi papá. Disfrutaba tenerlas así, cariñosas y en buena relación conmigo, pero al tiempo me daba cargo de consciencia saber que en mi mente rondaban también a malos pensamientos.
    
    Ese mismo viernes Adriana tenía una actividad con unas amigas de estudio. Se iban a apoyar a un equipo de volleyball de su facultad en un torneo universitario y vendría un poco tarde a pesar de la actitud regañona de Laura, la más seria de los tres, que a menudo actuaba como un policía cuidando de sus hermanos menores. Pero en general no había tanto lío con eso. Tanto Adriana como yo, siempre fuimos bastante juiciosos. Como a siete de la noche, Adriana salió a encontrarse con sus amigas y yo me quedé mirando tv en el sofá. Todavía no había tejido suficiente confianza con mis compañeros de facultad como para tener vida social un viernes cualquiera como ese. Laura, por su lado, se enterró de cabeza en sus libros gordos de medicina a estudiar para un examen que tendría el lunes por la mañana. Hice la llamada telefónica rutinaria a mi lejana Patricia y poco faltaba para las once y media de la noche cuando me metí al baño para tomar ducha e irme a dormir.
    
    Estaba en plena ducha, casi todo ya enjabonado, cuando escuché un toc, toc, toc desesperante en la puerta del baño. Cerré bien la llave del agua para estar seguro del sonido ...
    ... que había escuchado. Ya en silencio pleno, no solo escuché nuevamente otro toc, toc, toc, sino también la voz ansiosa de Adriana que me hablaba casi gritando.
    
    - Juan abre por fa, ay, ay, Juan, me hago pipí, por fa, me estoy meando Juan – su voz era verdaderamente insistente.
    
    - Ya voy, ya voy.
    
    Como pude, todo pegajoso de jabón y con cierto aire de fastidio, me cubrí lo más rápidamente mis genitales con mi toalla. Abrí la puerta para salir, pero Adriana entró en embestida con su rostro fruncido y desesperada. Yo intenté salir del baño para que ella pudiera estar en privado, pero al verme ella así mojado y lleno de jabón mientras desabrochaba el botón de su pantalón y lo bajaba me dijo con voz apenada:
    
    - No, no Juan, quédate, métete en tu ducha, yo solo necesito mear y salgo enseguida – me decía al tiempo que medio me empujaba hacia adentro con su mano puesta en mi pecho.
    
    Yo, sencillamente me volví a la cabina de la ducha, cerré bien la puertecilla corrediza de cristal texturado y medio opaco que separaba la ducha del inodoro, volví a colgar la toalla y continué mi faena, aunque estaba un poco incómodo de saber que mi hermana estaba sentada con sus pantalones abajo, justo a mi lado tan solo separada por un cristal delgado. Pero al escuchar el ruido chispeante y continuo del chorrito de su orín caer en agua en la taza, no pude evitar hacerme una imagen morbosa de su vagina. Oír eso, saber que la cuca de Adriana estaba allí encuera, abierta y meando me excitó, pero ...
«12...456...11»