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Recordando viejos tiempos
Fecha: 15/07/2022, Categorías: Confesiones Autor: Nalgapronta, Fuente: CuentoRelatos
Hace dos años me mudé de casa, fuera de la ciudad, porque era necesario estar más cerca de mi suegra para poder cuidarla, nunca esperé encontrarme a un compañero de la primaria, por aquellos lugares, resulta que éramos vecinos, nos dio mucho gusto reconocernos y las ocasiones en las que nos veíamos recordábamos esos viejos tiempos. Recuerdo que en la escuela, si nos hablábamos era solo para hacernos alguna pregunta sin sentido, nunca jugamos, él se la pasaba con sus amigos y yo con mis amigas; pero ya fuera de la escuela, si jugábamos juntos, el salía con sus hermanos y yo salía con mi hermana y entre todos jugábamos, recuerdo alguna vez que el insistía en que él y yo hiciéramos pareja y mi hermana y su hermana hicieran otra para jugar no sé qué cosa, a ellas les pareció muy graciosa su insistencia, yo lo note pero no entendí, lo vi muy normal, nos conocemos, somos compañeros de clase, podemos ser pareja en el juego, en fin, jugamos y fin del asunto. Ahora recordando aquella infancia nos dimos cuenta de que de alguna manera nos queríamos, el me buscaba siempre fuera de la escuela, cositas simples, pero la verdad es que yo no las notaba, donde si note un poco de tristeza fue cuando me di cuenta de que ya no seguiríamos en la misma clase por que el pidió un cambio, no lo aceptaron pero ya no pudo regresar con mi grupo, si note que no me gusto para nada la idea, y finalmente él se cambió de escuela, y ya no lo vi muchos años hasta que una amiga mía cumplió sus 15 años y él ...
... estaba ahí con toda su familia, pero ni nos hablamos ni nos saludamos, hasta ahora. Platicamos de todas estas cosas y nos dio demasiada ternura supongo, nos reíamos, hacíamos de todo para poder vernos y seguir platicando de nuestra infancia. Un día lo invite a una comida en casa, pero las cosas salieron muy mal, uno de mis sobrinos se estaba ahogando por que se le fue la comida y dejo muy alterados y preocupados a todos los demás así que todos decidieron ir juntos al hospital para que el niño estuviera bien, me quede en casa con toda la comida y la reunión preparada, pero mi querido amigo se quedó conmigo, la verdad que bueno, seguimos platicando de cosas de nuestras vidas, bebimos un poco, y estaba todo muy bien, me sentía muy a gusto con él, de repente le dije, sabes el día que pediste tu cambio y vi que te ibas del salón, me dio mucha tristeza pensar que ya no íbamos a estar juntos, se sonrió, volteo a dejar su copa, me tomo del cuello y me beso, tengo que decir que de las cosas que más me calientan en esta vida es un muy buen beso, y él me lo estaba dando, no le permití que dejara de besarme, de verdad es que lo estaba haciendo demasiado bien, además de que siempre ando con mis escotes y sin sostén, yo ya no aguantaba mas quería subirme en él, quería quitarle la ropa y comérmelo por todos lados, seguimos besándonos por largo rato y pasando a meter manos por todo nuestro cuerpo, estaba excitadísima y note que él también tenía una enorme erección, moría por metérmelo ...