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Me le declaré y salí victorioso
Fecha: 17/07/2022, Categorías: Confesiones Autor: Sinbandejadeent, Fuente: CuentoRelatos
... comenzó a frotar y se escuchaba como ella hacía pequeños gemidos, lo cual me calentó muchísimo. Unos minutos después ella se alejó de mí, y me preguntó “¿qué vamos a hacer?”. Le dije que si podíamos irnos a su coche, para tener un poco más de privacidad, para lo cual ella accedió. Ya arriba de su carro, me pidió que me quitara la camisa, pues quería sentir lo que yo presumía en mis fotos de perfil. Accedí y me la quité, ella comenzó a tocarme el pecho, los hombros, los brazos, y sonreía mientras lo hacía. Me dijo que desde que vio mis fotos, se le antojaba tenerme cerquita, pero estaba inquieta, porque sabía que ahí no podríamos hacer gran cosa. Le dije que si estaba dispuesta entonces a dar en siguiente paso, me respondió que si, entonces me desabroché el pantalón y como pude, me saqué mi verga, que estaba a punto de reventar. Ella la vio y se puso de todos los colores, me preguntó “¿Qué quieres hacer?...”. Le dije que me hiciera la mamada de su vida, "chúpamela como si de eso dependiera tu vida"... ella se rio tanto, pero yo sabía que no era burla, era más bien de pena. Comencé a masturbarme mientras ella solo veía, me bajé la piel de mi pene, hasta que dejé expuesto todo el glande, ella sin darse cuenta abrió la boca mientras me veía hacer mi trabajo. Después, quitó mi mano y puso la suya, empezó a hacerme una deliciosa puñeta, primero despacio, después comenzaba a hacerlo más y más rápido. Recargó su cabeza sobre mi pecho, como quiero acercarse más a mi pene, hasta ...
... que en un momento, comencé a sentir sus suaves labios en mi verga, los tenía húmedos, tersos. Comencé a sentir como su lengua daba un tour por todo el tronco de mi pene y hasta arriba. Diana comenzaba a excitarse, lo sentía fielmente. Yo veía como empezaba a mover su pubis, como un reflejo ante la situación en la que estábamos, sollozaba un poco, haciéndome saber que seguía con algo de culpa, pero que de verdad disfrutaba lo que estaba haciendo. Yo me sentía todo poderoso, ella es una alta ejecutiva en la empresa que trabaja, y yo, un simple mortal, la tenía ante mí, haciéndome una deliciosa mamada. Yo fantaseaba en decirle a todo su equipo de trabajo, que la gran Diana, me había mamado la verga, y que seguro un día iba a ser mía. Después de un rato, en que ella estaba haciendo un extraordinario trabajo, se levantó y se secó los labios, me dijo que no era el momento de tener sexo, pues no se sentía cómoda, pero me dijo que si podíamos terminar dicho plan otro día. Le dije que sí, pero que definitivamente no me iba a ir con esa erección, así que, debería seguir su trabajo o mientras me llevaba a mi carro, me iba a masturbar hasta dejarle todo su asiento lleno de mi semen. Ella sonrió y me dijo que sí, pero me dijo que no traía toallas o papel para limpiarme, le dije, entonces "trágatelos". Ella dejó de sonreír, con algo de sorpresa, y me dijo rotundamente que no. Le dije que si lo había hecho antes y me respondió que no, entonces le pedí que lo intentara, que siempre ...