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La secre de la empresa
Fecha: 18/07/2022, Categorías: Confesiones Autor: canibal4, Fuente: CuentoRelatos
... insistía que ya estaba en el lugar que para explicarme de frente. Como no estaba lejos acepté y le dije que la esperaba donde estaba, no demoró ni 5 minutos. Cuando la tuve al frente me comenzó a explicar y palabrear mil cosas, las cuales seguro eran ciertas, pero igual yo no tenía mucho humor, pero se me dio por ver qué pasaba al tenerla con tanto sentimiento de culpa. Así que la jalé hacia mí y la comencé a besar, pero no como las otras veces, ahora le introducía la lengua hasta la garganta, después la miré a los ojos y con mis manos comencé a masajear ese culazo que tenía, ufff verla así toda sumisa sonriéndome mientras la masajeaba, fue lo máximo. Lo apretaba con fuerza y metía mis dedos por su raja hasta donde el pantalón permitía, y ella me seguía pidiendo perdón sonriéndome. Ahí me di cuenta que era una perrita sumisa que podía hacerle de todo y mi imaginación comenzó a volar. Después de un rato, parece que ella pensó que me iba a quedar, pero enseguida le dije que me iba con mi amigo por unos tragos y que la veía en el trabajo; creo que se quedó medio en shock cuando me vio alejarme. Pasaron los días, mi padre tuvo que hacer un viaje y me dejó el auto. A la hora de la salida, me ofrecí a acercarla al paradero. Pero después una vez dentro le dije para dar un paseo aprovechando la movilidad. Me estacioné mirando al mar cerca a mi casa, en un lugar poco concurrido y de poca luz. Ahí nos besamos y le comencé a meter mano, le agarré el rico culo, las tetas, y le ...
... comencé a sobar la almeja, hasta notar su humedad. Posteriormente le comencé a meter los dedos y ella gimiendo de lo lindo “ah ah ah” aunque con bajo volumen, hasta que no aguanté más, y saqué a la luz mi cipote. Le llevé la mano ahí y le dije que me masturbara suavecito, que rico sentir su manita que no cerraba del todo. Estuvimos un rato así hasta que probé suerte y le dije sin tapujos que se lo metiera a la boca. Ella me miró, me sonrió y comenzó a agacharse, hasta que sentí la humedad de sus labios y lengua, ah que delicia. Mientras lo hacía, pasé mi mano hasta la raja de su culo a pasarle el dedo, que rica sensación. No llegué a terminar, pero estaba contento. Nos acomodamos y le acerqué a un paradero. Pasó otra semana, y pues a mi a veces se me da por quedarme en la oficina después de la jornada navegando en la PC (solo la PC ya que el internet aún era medio arcaico jajaja). Y para mi sorpresa, ella justo no tenía clases y se quedó en su escritorio también. Ya todos se habían ido por lo que vi en la ventana; pasó un rato y ella subió a ver lo que hacía. Yo sentado en lo mío y ella parada a lado mío con unos jeans apretados que le sentaban muy bien. Volteé y con mi mano comencé a pasarla suavemente por el culo y las piernas, me calenté rápidamente y me paré para meterle la lengua en su garganta y masajearla por todo el cuerpo, ella se dejaba hacer re contenta. Después la hice arrodillarse y me saqué la pija para que me la mamara. Ella lo comenzó a hacer con dedicación, ...